A la llegada del verano, cuando el día tiene más luz y los frutos estivales florecen, miles de aves migratorias regresan desde el sur ecuatorial hacia el norte. Para las aves, es el momento para llenar estómagos, cortejarse, hacer nidos y criar. Y también para que los pajareros salgan a buscarlas. Empieza la temporada de aves migratorias.
Aunque el retorno de las aves está llegando a su fin, provocó grandes emociones a pajareros y científicos de Antioquia. El viernes 3 de abril en el parque El Porvenir de Rionegro, un grupo de observadores vio posarse sobre una rama un ave de copete marrón y alas azul acero con pequeños puntos rojos en las puntas: el pájaro de alas de cera, o Bombycilla cedrorum, proveniente de Canadá, donde es común. En el departamento no había sido visto desde 1988.
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La noticia corrió entre la comunidad de pajareros. Al día siguiente, decenas viajaron hasta el parque esperando su regreso. Juan David López Fernández, psicólogo y fotógrafo aficionado, salió temprano de su casa y llegó a las 7 de la mañana. Pasaron las horas y no llegaba. Se tuvo que marchar, pero cuando regresaba del Oriente, le avisaron que había regresado. Dio vuelta y siguió esperando. Cuando el sol bajó y dieron las 5 de la tarde, después de ocho horas de espera, escuchó que alguien gritó:
—¡Llegó, llegó!
Un pajarero que había estado en Canadá reconoció su vuelo. El ave se posó en una rama. Estuvo cerca de un minuto allí y se fue. En ese minuto, Juan David logró fotografiarla.
Pero el pájaro de alas de cera no fue el único avistamiento histórico del año. La comunidad científica y de aficionados de Antioquia celebró también el registro de otras tres especies notables durante el Global Big Day, evento internacional para registrar el avistamiento de aves migratorias a través de la aplicación eBird. En refugios como el Humedal La Samaria, en Puerto Berrío, y el Parque Nacional Natural Las Orquídeas, entre Frontino, Urrao y Abriaquí, ciudadanos y miembros de la Sociedad de Ornitología de Antioquia captaron estas nuevas especies.
Una de ellas es el Solitario Ocre o Cichlopsis leucogenys, un pájaro de bosques de niebla con un plumaje espeso que lo protege del frío, registrado en Antioquia por primera vez en la historia. Otra es el Mosquero Crestinaranja o Myiophobus phoenicomitra, que se distingue por una cresta anaranjada que suele mantener oculta. La tercera es la Cotara Cuellirrufa o Aramides axillaris, un ave que parece un pato con plumaje color canela y patas rosadas, habitualmente sucias del fango de manglares o lodazales en donde vive. Estos hallazgos confirman que Antioquia sigue siendo un santuario de vida inagotable.
El día más esperado del año para los pajareros
Desde las 12 de la madrugada del sábado, observadores en todo el país se alistaron para lo que Ana María Castaño, coordinadora nacional del evento en Colombia y presidenta de la Sociedad Antioqueña de Ornitología, describe como “una gran fotografía global simultánea de las aves.” La jornada —que va de 12 a 12 es organizada por el Laboratorio de Ornitología de Cornell y en Colombia se coordina desde hace nueve años a través de un comité nacional y el G32, una red de un representante voluntario por cada departamento. “Animamos a la gente, los enseñamos a tomar datos éticos y a usar la aplicación para que la información sea utilizable por los científicos”, explica Castaño.
Este 2026, Colombia se consolidó como el país líder mundial con 1.566 especies registradas y 15.008 listas aportadas por 4.210 participantes. Antioquia fue el segundo departamento con más especies del país: 678, avistadas por más de 1.046 personas desde todas las subregiones.
El evento reunió a todos los públicos: desde una madre en Jericó que pidió a su familia acompañarla a pajarear como regalo de Día de la Madre, hasta niños de escuelas rurales del Bajo Cauca que descubrieron por primera vez la riqueza que habita en sus humedales. “Era algo conmovedor, que integra a las personas en torno a algo que a todos nos beneficia” dice Castaño.
En el evento nadie gana por ver más especies. “De eso no se trata”, insiste Castaño. Lo que sí refleja el número de especies registradas es la riqueza real de un país que tiene más diversidad de aves que cualquier otro en el mundo.
Un día fundamental para la ciencia
Los datos recopilados en el Global Big Day le permiten a investigadores identificar especies amenazadas, proponer planes de restauración y usar las aves como bioindicadores de la salud de los ecosistemas. Su presencia o ausencia dice qué tan sano está el aire y el agua de territorios como Medellín. “Coleccionar para conocer y conocer para conservar”, resume la filosofía detrás de la jornada.
El eslogan que eligieron para este año en Colombia fue: “Las aves nos unen.”
¿Por qué migran las aves?
Cada año, con la llegada del invierno en el hemisferio norte, miles de aves emprenden viajes de miles de kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hacia el sur huyendo del frío y la escasez de alimentos de esa temporada. Después, cuando vuelve la primavera y el verano, regresan al norte para reproducirse aprovechando los días de luz más largos de las zonas templadas o árticas. Colombia es su gran corredor: por su posición geográfica, más de 200 especies migratorias atraviesan o se refugian en el país. Las aves migratorias son también bioindicadores clave de la salud de los ecosistemas por los que pasan.
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