Han sufrido y superado adversidades juntos y, quizá por esto, los habitantes de este vecindario, cercano a la terminal del sur y el aeropuerto Olaya Herrera, son casi una hermandad forjada a lo largo de casi seis décadas.
Dentro de los muchos retos que han enfrentado, el primero fue saber dónde iba a construirse el barrio.
Gonzalo Martínez, habitante de la zona e historiador, recordó que el 20 de abril de 1958, cuando la ciudad empezaba a llenarse de desplazados de la violencia de los años 50, un grupo de empresarios fundó la Fraternindad Caritativa de Medellín.
La entidad sin ánimo de lucro compró un lote en Itagüí a los Círculos Obreros, creados en 1911 por el sacerdote español José María Campoamor, con el fin de entregarles viviendas a algunas de estas personas. La Alcaldía de ese municipio del sur del Valle de Aburrá no aprobó el proyecto y adujo que el terreno estaba planeado para la gran industria.
Ante esto, continuó Martínez, el presidente de la Fraternidad Caritativa, Santiago Mejía, donó una finca ganadera, ubicada al occidente de la avenida Guayabal, para construir el barrio y, a la vez, hacer un reconocimiento al padre Campoamor.
A finales de 1959 terminaron 269 de las 400 casas que tenía el proyecto y llegaron los primeros habitantes. Los requisitos para obtener una de ellas, según el historiador William Ramírez, eran: ser casados por la iglesia católica, tener más de 4 hijos, ser desplazados y ser obrero o empleado con un salario anual no superior a los $800.
Para 1962 ya estaba terminado el proyecto y las casas que no entregaron gratis se las vendieron por $27.000 a trabajadores de empresas vecinas, que tuvieron un plazo de 15 años para pagarlas.
Ese año se inició la construcción del Colegio La Salle y, en 1963, la escuela de mujeres La Presentación, dijo Ramírez, autor del libro Historia de Campoamor (2004).
Luis Toro llegó a Medellín el 2 de enero de 1962 con su familia, compuesta por sus padres y ocho hermanos, desplazado por las acciones armadas de los llamados “Pájaros” en la vereda Piñales, de Belén de Umbría, entonces en Caldas.
Mientras su padre se intentaba ganar la vida en diferentes oficios, integrantes de la Fraternidad Caritativa los consideraron como potenciales beneficarios del proyecto. Hoy, los progenitores de Luis ya no están, pero él aún vive en la casa que les entregaron sin tener que pagar un peso.
El barrio también es reconocido por su tradición futbolística. El dirigente deportivo Gonzalo Mesa recordó que hacia 1964 los hermanos de La Salle organizaron a la comunidad y, con la primera acción comunal, hicieron dos canchas, (hoy administradas por el Inder) en un lote que era del aeropuerto Olaya Herrea.
Allí dieron sus primeros pasos jugadores como Darío Flórez, quien militó en el DIM y Oro Negro; Albeiro Saldarriaga, volante del Nacional y del Pereira, y de los más reconocidos y recientes, Nolberto Molina y Edwin Cardona -aún activo-, que llegaron a la Selección Colombia.