En medio del proceso de excarcelamientos de presos políticos en Venezuela, se van conociendo diferentes relatos de personas que estuvieron en cautiverio durante la dictadura. Uno de ellos es Camilo Pierre Castro, quien narró las condiciones de su reclusión y las prácticas de tortura física y psicológica que, según su testimonio, sufrió durante su detención arbitraria en el país.
El ex preso político relató que su primera noche de detención transcurrió en un lugar clandestino, cuya ubicación nunca le fue informada y que, por las características, cree que estaba en Maracaibo, estado Zulia.
Según su testimonio, fue conducido a un sótano con múltiples puertas y salas hasta llegar a un espacio en condiciones extremas de insalubridad.
“Llegué a un lugar donde había tres baños desbordando de heces, seguramente de semanas o meses acumulados, con cientos de cucarachas y unas cuantas ratas”, relató.
Allí, añadió, le dijeron que ese sería el sitio donde debía asearse y lo encerraron en una celda con barrotes.
También aseguró que en ese lugar pudo identificar elementos que evidenciaban prácticas sistemáticas de tortura. “Pude ver una mesa con diferentes materiales, herramientas de tortura, muchas manchas en el piso y en los muros”, afirmó.
Incluso, señaló que en las paredes había marcas que indicaban que otras personas habían permanecido allí durante largos periodos de tiempo. “En los muros, por las rayitas y las cuentas, al menos dos personas habían vivido ahí ocho meses”, sostuvo.
Sobre esa primera noche, la describió como una experiencia extrema. “Fue terrible, no se respiraba bien, había mucha humedad, mucho calor y el olor de las heces. Las cucarachas caminaban sobre mi cuerpo”, dijo.
Al día siguiente, según su relato, fue sometido a intimidaciones psicológicas por parte de un agente de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). “Empezó a amenazarme, a decirme que me iban a hacer hablar, que yo estaba ‘cerrado’ y que ellos tenían formas de ‘abrirme’”, afirmó.
Posteriormente, narró que fue encapuchado, esposado y trasladado a otro lugar subterráneo, presuntamente instalaciones de la DGCIM.
Durante el traslado, denunció haber sido víctima de abusos y tratos degradantes. “Me encapucharon, me esposaron por la espalda y durante el viaje fui abusado sexualmente”, declaró.
El testimonio hace parte apenas de una denuncia más que se conoce sobre estas detenciones arbitrarias y sus condiciones en las cárceles venezolanas. Hasta el momento, el régimen todavía no ha liberado a todos los presos políticos.
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