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Valor agregado exportable: el desafío pendiente de Colombia

Exportar bienes y servicios con alto valor agregado y reducir la dependencia de materias primas sigue siendo un desafío para Colombia. Pese a los acuerdos comerciales, los avances en instrumentos de política pública y las iniciativas empresariales, los avances siguen siendo limitados.

  • Colombia aún debe trabajar en exportar productos y servicios con mayor valor agregado.
    Colombia aún debe trabajar en exportar productos y servicios con mayor valor agregado.
hace 15 horas
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Duglas Balbín V.

Según el Dane, de US$50.201 millones que representaron las exportaciones en 2025, el grupo de las no tradicionales participó con cerca del 53%, equivalente a US$26.554 millones. Sin embargo, esta cifra debe analizarse en detalle. El presidente de Analdex, Javier Díaz Molina, subraya que la composición de esa canasta aún está liderada por bienes primarios o de transformación limitada: café sin tostar, banano, flores, aceite de palma en bruto y aguacate, “productos que han sido claves para ampliar la oferta no minero-energética, pero que no representan por sí solos un salto contundente hacia una estructura exportadora de mayor sofisticación”.

Aunque hubo un cambio en la estructura de las ventas externas —las tradicionales pasaron de representar casi el 53% en 2024 al 47% en 2025—, esto no implica un salto considerable. Analdex señala que esta evolución refleja lo ocurrido con el PIB entre 2015-2025, ya que las actividades manufactureras redujeron su participación del 12,4% al 9,9% y la agricultura pasó del 6,6% al 9,9%. “Es decir, el país ganó peso relativo en actividades primarias, al tiempo que la manufactura perdió espacio, un comportamiento que limita la consolidación de una oferta exportable con mayor valor agregado”.

Yendo más al fondo del asunto, el director del Centro de Pensamiento de la Universidad EIA, Saúl Pineda Hoyos, enfatiza que Colombia presenta un rezago exportador. “Como lo señala la Misión de Internacionalización (2021) si se toma en cuenta el tamaño y la población del país, las exportaciones de Colombia están un 70% por debajo de lo esperable. A pesar de que estas mediciones se hicieron hace cinco años, el panorama aún es el mismo”.

Además, cita un estudio del Banco Mundial del 2023, según el cual las exportaciones per cápita del país están en la mitad de lo que deberían estar, dado el tamaño de la economía: para entonces, Colombia exportaba US$951 por habitante y ocupaba el puesto 12 entre 15 países de América Latina, en contraste con los US$4.823 de Chile y con los US$17.909 del promedio OCDE.

Pineda refuerza su argumento con el Índice de Complejidad Económica, un instrumento de medición global del Growth Lab de la Universidad de Harvard, que mide la capacidad del país para producir y exportar bienes sofisticados de valor agregado. Colombia apareció en el lugar 56 en el más reciente informe (divulgado en febrero) donde Vietnam y China fueron destacados como los países de más alta complejidad. Pineda señala que esa posición prácticamente no ha variado en 20 años y ve en ello una paradoja, al considerar que el país dispone de una red de 18 acuerdos comerciales con alrededor de 65 países.

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Valor agregado exportable: el desafío pendiente de Colombia

Camino hacia la relevancia

No obstante, para Analdex el país atraviesa una etapa de transición para convertirse en oferente relevante de valor agregado en las Américas. En esa visión coincide la presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana (Amcham), María Claudia Lacouture, para quien “Colombia viene avanzando de manera paulatina y sostenida hacia una canasta exportadora con más valor agregado”.

Centrada en la relación con Estados Unidos, principal socio comercial, explica que las exportaciones minero-energéticas pasaron de US$15.504 millones en 2012 a US$4.991 millones en 2025, mientras que las no minero-energéticas subieron de US$6.329 millones a cerca de US$9.877 millones en igual periodo. “No estamos todavía ante una transformación terminada, pero sí frente a un cambio en la composición de la oferta exportadora”, señala.

Lacouture está convencida de que “Colombia sí tiene con qué jugar en grande”, gracias a su ubicación privilegiada, sus 13 zonas portuarias, 3.500 rutas marítimas, 450 rutas aéreas directas de exportación y 18 acuerdos comerciales para acceder a 1.500 millones de consumidores. A lo que se suma un tejido empresarial más productivo, con procesos más sofisticados y estándares internacionales, y un talento humano joven, cada vez mejor preparado para integrarse en cadenas globales de valor, sobre todo en servicios, tecnología y manufacturas especializadas. “El activo país existe; el desafío es volverlo competitividad real: menos costo, más velocidad y mayor confiabilidad para producir y exportar desde Colombia”, sintetiza.

Para la presidenta ejecutiva de Amcham, tres renglones están transitando la ruta del valor agregado de exportación: agroindustria, manufacturas especializadas y servicios intensivos en conocimiento. En bienes, el avance se evidencia en sectores que no solo exportan producto básico, sino que incorporan transformación, trazabilidad, cumplimiento sanitario, diseño y diferenciación, como agroindustria y manufacturas especializadas, donde ganan espacio productos como plásticos y sus manufacturas, transformadores eléctricos, preparaciones farmacéuticas y de belleza, autopartes, textiles técnicos y dispositivos médicos. “No compiten solo por precio, sino por calidad, estándares y capacidad de respuesta”, destaca.

No duda de que, gradualmente, Colombia se está moviendo hacia una oferta más sofisticada. Y menciona los servicios basados en conocimiento, turismo, BPO, KPO, software, TI, salud, ingeniería y construcción, “en los que el valor está en el talento, la tecnología y la escalabilidad”.

Respecto a soluciones basadas en talento humano y tecnología, también hay señales positivas. El presidente de Analdex anota que los retos no están en las capacidades, sino en la dificultad para convertirlas en una oferta más robusta, escalable y sostenida. Enfatiza en los servicios que por su naturaleza digital pueden escalarse rápidamente y recuerda que estudios colombianos de animación 2D trabajan para mercados como Canadá, EE. UU., Países Bajos y España; así como empresas de formación en consultoría TIC que venden contenidos de e-learning en Suramérica y han incursionado en Francia, Alemania, España e Inglaterra. Y en esto, la inversión extranjera directa puede ser clave, tanto por el capital como por la capacidad para acelerar la transferencia de tecnología, la formación especializada, la integración a redes globales y el desarrollo de soluciones de mayor complejidad.

Acelerar la transición y empezar a ver el salto de las materias primas al valor agregado exige una visión más amplia, pasar de una estrategia de promoción aislada a una política de Estado orientada a producir, transformar y exportar con mayor eficiencia. “Para una empresa que exporta materias primas, los sobrecostos restan margen; para una empresa que exporta valor agregado, pueden volver inviable el negocio. En ese sentido, un comercio exterior ágil, confiable y competitivo es una condición básica para que más sectores se atrevan a transformar, innovar y vender al exterior”, sostiene Javier Díaz, y añade que se debe modernizar la infraestructura logística y aduanera del país.

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Valor agregado exportable: el desafío pendiente de Colombia

Nearshoring, una oportunidad

La reubicación de los centros de producción por ventajas como la cercanía geográfica es uno de los fenómenos que se están observando en el mundo. América Latina es visto como lugar estratégico y en ese escenario Colombia tiene interés. Sin embargo, debe competir por segmentos en los que la proximidad, la confiabilidad y la capacidad de respuesta pesen en el costo unitario, opina el presidente de Analdex.

Sostiene que en un entorno marcado por el proteccionismo y por la reconfiguración de las cadenas globales hacia esquemas regionales, el país tiene la posibilidad de convertirse en un centro de producción confiable para las Américas, articulado con el Caribe, Centroamérica y México. Añade que esa es la escala real del desafío: “no se trata solo de vender más, sino de insertarse en cadenas regionales como proveedor estable de bienes con mayor transformación. Bajo esa lógica, aprovechar el nearshoring mediante alianzas productivas podría elevar las exportaciones no tradicionales en 30 durante los próximos cinco años”. Cree que el país debe aspirar a consolidarse como un eslabón confiable y competitivo en el bloque productivo de las Américas, teniendo presente que en 2022 el BID estimó en US$78.000 millones anuales las oportunidades adicionales para América Latina.

Para Lacouture, Colombia puede capturar parte del nearshoring, pero no por inercia. Así como cualquier inversión productiva no llega por geografía o cercanía, es necesario estabilidad y confianza. “La inversión de largo plazo sigue entornos donde se puede planear, operar y escalar con menor incertidumbre”, porque en el caso de EE. UU., no solo quiere lo cercano y barato, sino un socio confiable para cadenas de suministro resilientes y estratégicas. Finalmente, concluye que el reto no es solo vender ubicación, sino proyectarse como una plataforma predecible, segura y competitiva. “Si Colombia corrige esa brecha, puede capturar nearshoring; si no, la oportunidad se irá a mercados que hoy ofrecen más certeza”.

El caso de Antioquia

La región participa con el 28,6% de las exportaciones no tradicionales del país. Sin embargo, la canasta exportadora sigue dependiendo de productos primarios, subraya Fredy Pulgarín Sierra, vicepresidente de Competitividad y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

Tras enfatizar en lo difícil que es la tarea de mejorar las exportaciones regionales y reducir el peso del oro y el banano, que lideran las estadísticas, destaca que la noticia positiva es que el crecimiento de los productos con valor agregado es mayor que el de los primarios como químicos, plásticos, tableros electrónicos e insumos para la salud. Resalta que las exportaciones de bienes y servicios vinculados a los clústeres crecieron 24,4% en 2025, representaron alrededor de 30% del total y el 70% de las no minero-energéticas. “La estrategia clúster ha identificado segmentos con valor agregado, los ha potenciado y fortalecido empresarialmente en aspectos como liderazgo, innovación, transformación digital”, anota Pulgarín, quien asegura que la estrategia clúster es una de las palancas para mejorar las exportaciones de Antioquia.

El directivo enumera otros factores que han contribuido a ampliar la oferta y diversificar mercados: la estrategia de internacionalización, liderada por la entidad de la mano de otros actores públicos y privados, instrumentos como Antioquia Exporta Más, en el que participan 25 instituciones y que este año hará la primera macrorrueda con 400 compradores y 350 vendedores. La institucionalidad es otro factor que aporta. Igualmente, considera fundamental la resiliencia del empresariado.

Los desafíos

-El bilingüismo y la infraestructura (ampliar el aeropuerto José María Córdova).
-En desarrollo de producto, consolidar certificaciones.
-Fortalecer proveedores certificados.
-Ampliar la oferta exportable.
-Aumentar la participación de productos de mediana y alta tecnología.
-Crear mecanismos para superar el subregistro en la exportación de servicios

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