En la casa de la familia Ferrao hoy no hay almuerzo. Ayer tampoco hubo. Pasarán el día con el desayuno: huevos revueltos con arroz. Aguapanela caliente. El único que se alimenta cinco veces al día es el pequeño Fabián, quien a sus dos meses de nacido recibe leche materna. ¡Aleluya!. Por eso, aunque son las 12 del día y la temperatura en Tarazá, Antioquia, alcanza los 30 grados, en esta humilde casa de techo de zinc, sin agua potable, la cocina no huele a guiso.
No hay almuerzo.
Una confesión. Un rafagazo que hiere. Una pena que Nora Taborda no ocultó. Ese “no hay almuerzo” retumbó en cada rinconcito de esta casa. La esperanza es que, según Nora, tal vez más tarde consigan algo para comer porque al menos pueden trabajar y no tienen que salir...