Si bien hace años eran repetidas (en broma y en serio) las alusiones a que Juan Manuel Santos ganaría el Premio Nobel de Paz, esta madrugada, cuando esa especie se convirtió en realidad, la noticia cayó como un golpe sorpresivo en el país.
Porque ocurre para rematar los doce días más trepidantes y paradójicos en el anhelo nacional por acabar con 52 años de conflicto armado interno con las Farc.
El 26 de septiembre delegados del mundo entero asistieron en Cartagena a la gala que aparentemente le ponía fin a esa confrontación; seis días más tarde –contra todo pronóstico— la votación popular mayoritaria rechazó ese acuerdo y hoy, la comunidad del Nobel le otorga al presidente el mayor reconocimiento posible, por no detenerse en su empeño.