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Editoriales | PUBLICADO EL 07 febrero 2022

Tasas e inflación al alza

La junta directiva del Banco de la República, caracterizada por su cautela a la hora de tomar medidas, causó sorpresa en los mercados con el anuncio del aumento en 100 puntos básicos (1 %) en las tasas de interés de intervención, con el fin de frenar una inflación que se resiste a ceder.

El aumento en las tasas fue mayor al que esperaba el mercado, que apostaba a un alza de 75 puntos. Pero ante el acelerado ritmo en los precios, el Banco prefirió ser más arriesgado al anunciar un incremento mayor, con lo cual la tasa de intervención quedó en 4 %, que sigue estando en niveles negativos.

Como el aumento de la inflación es un fenómeno mundial, los bancos centrales de varios países están utilizando la misma receta: subir los intereses. En Chile, donde la inflación cerró el año pasado en 7,2 %, el banco central subió sus tasas en 150 puntos básicos, hasta 5,5 %; en Brasil, con una inflación del 10,06 %, las subieron también en 150 puntos básicos, hasta 10,75 %. Los mercados están a la expectativa de las decisiones que tomará la Reserva Federal (banco central) de Estados Unidos sobre un aumento de sus intereses, que están en niveles muy bajos, entre 0 % y 0,25 %. Pero con una inflación del 7 %, la mayor en 40 años, podría comenzar a revertir esa tendencia.

En Colombia la noticia del alza de las tasas no cayó muy bien en algunos sectores que temen un impacto negativo en la reactivación económica. El presidente Iván Duque señaló que los aumentos deben manejarse con “finura”, controlando la inflación, pero sin hacerlo “de manera brusca ni de manera súbita”. Esa preocupación hace recordar las actuaciones de mandatarios como el expresidente Álvaro Uribe, quien en varias oportunidades expresó su desacuerdo cuando la junta directiva del Emisor tomó este camino.

Pero ante las actuales circunstancias, al Banco de la República no le quedaba otra alternativa. Cinco de los siete integrantes de la junta estuvieron de acuerdo en subir las tasas en 100 puntos y dos miembros votaron a favor de un aumento de 75 puntos básicos. La decisión tuvo en cuenta que el año pasado la inflación presentó una tendencia superior a la esperada y cerró en 5,6 %, superior al rango fijado por la autoridad monetaria. La variación de los precios de los alimentos fue superior al 15 % y ni hablar del índice de precios del productor (IPP), que cerró en una exorbitante cifra del 26,6 %.

El Emisor reconoce que las expectativas siguen al alza y para este año estima que los precios pueden subir alrededor del 4,3 %. El arranque en enero de este año no hace más que ratificar los temores de que la inflación se desborde. El año comenzó con un aumento de precios de 1,67 %, por encima de lo esperado por el mercado, llevando la inflación anualizada a 6,94 %. Para la junta, “la moderación de las expectativas de inflación es el reto más importante que enfrenta la política monetaria en la actual coyuntura”.

Aunque el ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, quien hace parte de la junta, dice que no se afectará el crecimiento de la economía, la Andi sostiene que podría impactar el buen ritmo que trae y que se refleja en un producto interno bruto (PIB) cercano al 10 % al cierre del 2021. Para este 2022 se espera que la economía crezca menos de la mitad: el FMI proyecta un crecimiento del 4,5 %, mientras que el Ministerio de Hacienda prevé 5 %.

Otros afirman que el alza de tasas no tendrá mayor impacto en el precio de los alimentos que han subido por factores como la trepada en los insumos y fertilizantes, los efectos de la parálisis que sufrió el país en abril del año pasado, la especulación de algunos comercializadores, la caída en la producción de materias primas en varios países por la pandemia y los problemas en las cadenas de abastecimiento mundial, entre otros. Lo cierto es que los precios de los alimentos siguen imparables, con un aumento en el último año del 19,94 %.

Ese es el eterno dilema: ¿cómo atajar la inflación sin sacrificar el crecimiento económico, si al encarecer el costo del dinero (los créditos) se disminuye el consumo? El camino es lograr un equilibrio porque un aumento excesivo de precios es una especie de impuesto que resta poder adquisitivo, especialmente a las clases de menores ingresos, y un crecimiento económico débil no logra generar nuevas fuentes de trabajo que mejoren la calidad de vida de los habitantes.

Por el momento, no se puede decir que al Banco de la República se le está yendo la mano con el alza de las tasas porque siguen siendo negativas (son inferiores a la inflación). Tampoco es tan cierto que los colombianos hayan gozado de tasas muy bajas, teniendo en cuenta que las de los créditos hipotecarios y las de consumo se han mantenido elevadas (las de tarjetas de crédito no han bajado del 25 % anual). Los que sí cayeron dramáticamente fueron los intereses para los ahorradores.

Ahora solo resta esperar para saber si el aumento de los intereses logrará contener la galopante inflación o si será un paño de agua tibia

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