<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Editoriales | PUBLICADO EL 28 julio 2021

Los precios del café

Infográfico
Los precios del café

Que la bonanza temporal por los altos precios del café sirva para hacer inversiones necesarias que ya están recomendadas en documentos y programas de los cafeteros. En Antioquia debe servir para relanzar la producción del grano.

Esta semana, el precio interno del café se situó en 2 millones de pesos –la carga de 125 kg de pergamino seco–, una buena noticia para los caficultores de Colombia, al punto de que puede hablarse de una minibonanza cafetera. Llama la atención que el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros manifieste sorpresa frente al alza, cuando se tiene información acerca de la devaluación del peso y la producción del Brasil. Con esta información el gremio y las autoridades deberían proponer, en conjunto, cómo aprovechar esos mayores ingresos.

Lo relevante es qué tan durable va a ser el mayor precio del café en los mercados internacionales. Todo indica que, en efecto, el precio se mantendrá al alza, por lo menos hasta comienzo del 2022, debido principalmente a una fuerte sequía en Brasil con balances hídricos en déficit durante varios meses y a la helada reciente; estos hechos redujeron la producción de dicho país en cerca de 20 millones de sacos.

En Colombia el café representa el 0,7 % del producto interno bruto (PIB) total, y el 11,2 % del PIB agropecuario y tiene, adicionalmente, unas características importantes: producción en pequeñas propiedades (70 % de la producción recae en fincas de menos de 5 hectáreas, en promedio cada finca tiene 1,3 hectáreas) de tal manera que ese precio genera un mayor ingreso que se distribuye a través de muchos hogares, que compran insumos y bienes localmente, favoreciendo el consumo, la demanda y la producción a nivel municipal. Por ello, el café va a contribuir a la reactivación económica regional.

El gobierno nacional preparaba un documento Conpes para la sostenibilidad de la caficultura que, ante este nuevo escenario de precios, debe acometer de inmediato, con cargo a los mayores ingresos cafeteros, al menos tres programas contemplados en el mencionado documento y que harían cierto el planteamiento del gerente de “que el cafetero invierta en lo suyo, que es la finca, su cafetal”: 1) Reducir los costos de producción haciendo más efectiva la recolección mediante la inversión en las tecnologías que recomienda Cenicafé; 2) Un plan de renovación, no esporádica, de los cafetales para evitar nuevamente la caída en la productividad por envejecimiento; ambos deberían ser una prioridad para un buen uso de esta minibonanza; 3) Dar pasos vigorosos para incorporar mecanismos que, de una vez por todas, contribuyan a una estabilización del ingreso cafetero. Lo anterior debería apoyarse con parte del incremento en el recaudo de la contribución cafetera resultante de la mayor TRM.

Igualmente, es necesario que la Agenda Estratégica de Sostenibilidad Cafetera 2020-2030, firmada en el último Congreso Cafetero, contemple acciones adicionales para contribuir a contrarrestar los efectos que el cambio climático tendrá en los cultivos de ladera sin suficiente sombra. Esta es una alerta que apremia, tal como se ha visto en las últimas semanas en Europa y China.

Por último, en Antioquia, estos mayores ingresos deberían contribuir, además, a iniciar un plan estratégico que incremente los niveles de producción, y recuperar así el primer lugar –hoy es el segundo productor después de Huila. Esto conlleva a que la importancia de la caficultura del Suroeste antioqueño no ceda paso ante la minería o la ganadería, y se fortalezca y amplíe. Esta debería ser una tarea conjunta del gremio con la Gobernación, para impulsar también la productividad en otras regiones cafeteras del departamento. Que la minibonanza siembre bienestar a los caficultores y a sus poblaciones

.