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Editoriales | PUBLICADO EL 21 julio 2021

La vacuna hace la diferencia

Infográfico
La vacuna hace la diferencia

Es grave que en algunos países la renuencia a vacunarse está afectando los esfuerzos contra el contagio. Hay que fortalecer los mensajes para mostrar sus beneficios, antes de tomar medidas drásticas.

Según la Organización Mundial de Salud (OMS) las vacunas protegen “contra la enfermedad covid-19 porque inducen inmunidad contra el virus SARS-Cov-2 que la causa”. Aplicarlas reduce el riesgo de que se presenten síntomas, si hay contagio, con consecuencias negativas para la salud. Así mismo, la inmunidad, protege a otras personas al reducir el riesgo de contagio. Los más beneficiados son los más expuestos a la enfermedad, como los profesionales de la salud, así como los ancianos y las personas que presentan determinadas enfermedades. Dadas esas condiciones, la OMS y las autoridades sanitarias en todo el mundo consideran que las vacunas, junto con la prevención y el autocuidado son las herramientas con las que se cuenta para contener la pandemia.

A pesar de esos atributos, hay oposición a las vacunas. Dentro de quienes se oponen están los movimientos antivacunas de siempre, que rechazan aplicarse cualquier tipo de vacuna, algunos por cuestiones de religión, otros porque están convencidos de los daños a la salud que, según ellos, causaría vacunarse. En el caso de las vacunas contra la covid-19 hay desconfianza por la velocidad con se obtuvieron, que paradójicamente se considera una de sus mayores virtudes. Todo esto ambientado con una nefasta campaña de desinformación amplificada por las redes sociales.

El problema grave es que la renuencia a vacunarse está afectando las campañas de vacunación en algunos países, donde se estancó el número de personas que acude a los puestos de inmunización, aún a pesar de contar con las dosis. En Estados Unidos, por ejemplo, las inoculaciones cayeron de 3,4 millones de dosis diarias a mediados de abril, a 421 mil durante la primera semana de julio. Se encontró que en las últimas semanas el 99 % de las muertes por covid-19 se dio en personas no vacunadas. El virus se estaría propagando más rápidamente por la baja vacunación y la llegada de la variante Delta, más contagiosa.

En Francia, por otra parte, hay un debate nacional porque el presidente Macron, en medio de un nuevo brote causado por la variante Delta, anunció medidas drásticas para presionar la vacunación. Una de ellas es la implementación de un carné sanitario para acceder a los lugares de esparcimiento y de cultura que reúnan más de cincuenta personas, así como la obligación de la vacunación para ciertos oficios del sector salud.

En los países en desarrollo la relación con las vacunas es distinta, ya que lo urgente es obtenerlas ante las restricciones presupuestarias. El mecanismo Covax, apoyado por Estados Unidos y la Unión Europa ha facilitado el acceso, pero el atraso es notorio en Oceanía y África.

En Colombia se ha hecho un gran esfuerzo y se han aplicado 24 millones de dosis, con la meta de vacunar 35 millones de personas antes del final del año. Sin embargo, según el Ministerio de Salud, en rangos de edad que ya deberían estar completamente vacunados hay un rezago importante: se estima que 3,9 millones de personas mayores de 50 años no han acudido a inmunizarse a pesar de que se cuenta con las dosis requeridas.

Aunque no existen movimientos antivacunas del tamaño y beligerancia de otras latitudes, en el país existe alguna resistencia y desinformación en relación con las vacunas. Ante eso sería conveniente fortalecer los mensajes para mostrar sus beneficios, antes de evaluar medidas más drásticas. Las dudas frente a la vacunación son una amenaza para la salud de la población

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