Hace dos semanas enviamos una carta a los jefes negociadores de las partes, Juan Camilo Restrepo y “Pablo Beltrán”, firmada por 100 académicos, empresarios, líderes civiles, políticos y congresistas, para que el Eln renunciara a la práctica del secuestro y que el Gobierno tuviera gestos humanitarios para desescalar el conflicto, entre ellos liberar a dos facilitadores del Eln presos en Bellavista. Hubo respuesta de lado y lado y por ello recibimos con alegría la liberación de Odín Sánchez. Ahora esperamos que el Ejecutivo nombre a los gestores de paz, antes de la instalación de la mesa el próximo 7 de febrero.
Ha sido difícil recibir una declaración contundente del lado del Eln, para certificar y demostrar que va a liberar a todas las personas secuestradas. Las Farc acabaron con ese delito y finalmente aceptaron que el secuestro degradó su lucha. Con el Eln se sabe que es complejo, porque su estructura es más colectiva, más colegiada y descentralizada, pero se esperaría que ese sea uno de los obstáculos que se remuevan y se facilite el proceso, mientras que el Gobierno considere suspender también los bombardeos.
Hay una mezcla de esperanza y escepticismo, como cuando se inició con las Farc. Pero hay que esperar y ser optimistas frente a la paz.
Regístrate al newsletter