La discusión sobre el rumbo de la economía colombiana volvió a centrarse en el papel del Banco de la República, esta vez no fue solo por las tasas de interés o la inflación, sino por un mensaje más de fondo: la defensa de la independencia técnica en medio de tensiones con el Gobierno.
Inflación que deja de bajar y obliga a mantener el freno
El punto de partida del mensaje es claro: la inflación sigue por encima de la meta. Según explicó el emisor, el índice anual se ubicó en 5,4% en enero y 5,3% en febrero, por encima del 5,1% con el que cerró 2025.
Más aún, la inflación básica —que excluye alimentos y precios regulados— mostró un comportamiento menos favorable, al subir a 5,4% en enero y 5,5% en febrero. Para el banco, esto confirma que las presiones sobre los precios siguen presentes y que el proceso de convergencia será más lento de lo previsto.
En ese contexto, la decisión de mantener una política monetaria restrictiva apunta a evitar que la inflación se estanque o, peor aún, vuelva a acelerarse. “Llegar a esa decisión fue algo difícil y doloroso, porque sabemos que hay perjudicados”, reconoció Villar, al tiempo que insistió en que el objetivo es garantizar la estabilidad de largo plazo.
“No trabajamos para los bancos”: defensa de la política monetaria
En medio de las críticas por el impacto de las tasas altas, Villar también salió al paso de una de las ideas más recurrentes: que el endurecimiento monetario favorece al sistema financiero.
Su respuesta fue directa. Recordó que durante el ciclo de alzas entre 2021 y 2023, los propios bancos enfrentaron mayores costos de financiación, al tener que endeudarse con el Banco de la República a tasas más elevadas.
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“Si alguien tuvo un costo grande del ciclo anterior de aumentos en la tasa de interés, fue precisamente el sector financiero”, explicó. Con esto, buscó desmarcar la política monetaria de cualquier interés sectorial y reafirmar que su único propósito es controlar la inflación.
Detrás de esa afirmación hay una idea clave: cuando suben las tasas, se encarece el crédito, se modera el consumo y la inversión, y con ello se reduce la presión sobre los precios. Es una herramienta ampliamente utilizada por bancos centrales en el mundo, aunque sus efectos en el corto plazo puedan sentirse en el crecimiento económico.
Pero el mensaje de Villar no se quedó en lo técnico. También tuvo un componente institucional. El gerente insistió en que los miembros de la Junta Directiva —con excepción del ministro de Hacienda— actúan de forma independiente, guiados por criterios técnicos y por el mandato constitucional.
“La Junta Directiva, todos sus miembros diferentes al ministro, actúan por lo que creen que es mejor para la sociedad en su conjunto”, afirmó. Y recordó que la función principal del Banco de la República es preservar el poder adquisitivo de la moneda, un mandato que orienta todas sus decisiones.
En esa línea, resaltó que los codirectores no responden a jerarquías políticas ni a intereses particulares, sino que rinden cuentas directamente al país.
El punto más delicado llegó al referirse a la decisión del ministro de Hacienda, Germán Ávila, de retirarse de manera indefinida de la Junta Directiva del banco.
Para Villar, esta determinación “evidentemente... está incumpliendo un mandato constitucional y legal”, afirmó, al señalar que la ley establece la participación obligatoria del jefe de la cartera económica en este espacio.
Más allá del aspecto jurídico, el gerente advirtió sobre el impacto en la coordinación de la política económica. “Allí se hace la coordinación de políticas”, dijo, dejando entrever que la ausencia del Gobierno en esa mesa puede dificultar la articulación entre las decisiones fiscales y monetarias.
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Incluso, fue más allá al sugerir que una decisión de este tipo podría implicar, de fondo, una discusión sobre cambios en la Constitución, aunque aclaró que no conoce en detalle los planteamientos del ministro.
Ante esto, Gustavo Petro se pronunció por medio de X, señalando: “Cómo avisé, la junta del Banco de la República sigue en su actitud de matar la economía colombiana. El gobierno se retira de la junta. No somos participes de una posición de oposición suicida” dijo.
En conjunto, el pronunciamiento de Villar deja varias señales. Por un lado, que el Banco de la República mantendrá su enfoque en controlar la inflación, incluso si eso implica decisiones impopulares en el corto plazo. Por otro, que la independencia del emisor no está en discusión desde su perspectiva.
Pero también evidencia un momento de tensión institucional, en el que la coordinación entre el Gobierno y el banco central —clave para la estabilidad macroeconómica— enfrenta nuevos desafíos.