x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Jorge Mario Velásquez, el “eterno aprendiz” que se despide tras 42 años en Grupo Argos

Tras 42 años en la organización, el saliente presidente de la empresa repasa su trayectoria desde la planta de mezclas hasta la dirección de un conglomerado multinacional.

  • FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
    FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA
  • El pasado jueves, Jorge Mario Velásquez presidió su última asamblea como presidente de Grupo Argos. FOTO Camilo Suárez
    El pasado jueves, Jorge Mario Velásquez presidió su última asamblea como presidente de Grupo Argos. FOTO Camilo Suárez
  • Jorge Mario Velásquez, el “eterno aprendiz” que se despide tras 42 años en Grupo Argos
hace 12 horas
bookmark

Cuando Jorge Mario Velásquez habla de su carrera, no lo hace en términos de poder o jerarquía, sino de aprendizaje. Con 42 años de trayectoria en Cementos Argos y luego en Grupo Argos, el ejecutivo reconoce que nunca dejó de sentirse un estudiante dentro de la compañía.

Por eso, al despedirse de la presidencia del holding de infraestructura, no tiene problema en que se le defina como “un eterno aprendiz”, alguien que creció profesionalmente al ritmo de una organización que también se transformó.

Su historia comienza en 1983, cuando aún era estudiante de Ingeniería Civil y respondió a una convocatoria para trabajar como asistente en una planta de mezclas. Aquella decisión marcaría el resto de su vida, expresó Velásquez a EL COLOMBIANO.

Su salida de la presidencia coincidió con la asamblea, celebrada el pasado jueves, que lo despidió con una ovación prolongada, un gesto que lo tomó por sorpresa y lo conmovió profundamente.

“Nunca hice lo que hice buscando reconocimiento, por eso cuando uno ve a toda la asamblea de pie, se siente abrumado”.

Más allá de la emoción, Velásquez afirma que deja el cargo con la tranquilidad de haber actuado siempre con rectitud. “Me voy con la paz interior de haber tratado de acertar y de no haber recortado caminos”, sostiene.

Durante su gestión, Grupo Argos avanzó en una reconfiguración estratégica que incluyó la venta de activos, la internacionalización y, recientemente, el desmonte de las participaciones cruzadas con otras compañías del llamado Grupo Empresarial Antioqueño.

Hoy, asegura, deja una organización más clara para los inversionistas y con una estructura preparada para un nuevo ciclo de crecimiento.

Con el cierre de su ciclo en Grupo Argos, Jorge Mario Velásquez deja una de las trayectorias más largas y visibles del empresariado colombiano reciente.

Lea más: Grupo Argos: el fin de una era tras la presidencia de Velásquez

Su salida también coincide con un momento de alta incertidumbre económica y política, lo que da mayor peso a sus advertencias sobre la seguridad jurídica, la competitividad energética y el papel de la empresa privada en el desarrollo del país.

“Hoy puedo decir, con la serenidad del deber cumplido, que Grupo Argos queda con una estructura societaria simple y enfocada en materiales de construcción e infraestructura. Entre 2016 y 2026 redujimos la deuda neta consolidada de $13,3 billones a niveles cercanos a cero, multiplicamos la utilidad neta consolidada de $600.000 millones a $4,3 billones y sumamos socios globales de primer nivel. La compañía queda lista para una nueva etapa de crecimiento y transferencia de valor para nuestros accionistas”, enfatizó.

¿Qué recuerdo tiene de su primer día en la empresa?

“Fue el 19 de septiembre de 1983 y para mí fue una experiencia impactante, porque estaba en el último semestre de Ingeniería Civil en la EIA y de repente apareció la oportunidad de trabajar como asistente del ingeniero jefe en la planta de mezclas Sur. Fue, en muchos sentidos, un aterrizaje a la vida real, lleno de ilusión y esperanza. Pasar de estudiante a tener un trabajo es una experiencia muy valiosa: uno empieza a generar sus propios ingresos y a ver cómo el conocimiento que ha adquirido sirve para desarrollar una labor concreta. También cambia la relación con las personas: se pasa de los compañeros de universidad a los colegas profesionales, que es un vínculo distinto. Ese momento le marca a uno la vida, por eso recuerdo tan bien la fecha. Y visto en retrospectiva, tuve la gran suerte de llegar a una organización que hizo fit conmigo, sobre todo en valores y principios. Fue una empresa que me acogió y me enseñó la ética del trabajo, el esfuerzo y que no se vale cortar esquinas ni pasar por encima de otros para ser exitoso. Por eso digo que fui muy afortunado de haber llegado ese primer día al sitio que era”.

Conozca también: Tribunal de Antioquia anuló sanción impuesta por la SIC en 2018 a Jorge Mario Velásquez, CEO de Grupo Argos

El jueves, en la asamblea, alguien le agradeció a su familia por el “préstamo” que le hicieron a Grupo Argos por más de cuatro décadas, ¿siente que se privó de algo?

El pasado jueves, Jorge Mario Velásquez presidió su última asamblea como presidente de Grupo Argos. FOTO Camilo Suárez
El pasado jueves, Jorge Mario Velásquez presidió su última asamblea como presidente de Grupo Argos. FOTO Camilo Suárez

“Yo creo que uno es un privilegiado de poder llegar a una organización como esta, que además tiene en su ADN una convicción muy profunda sobre el adecuado balance de vida de las personas. Sin duda, el mayor sacrificio está en la dedicación de tiempo que estos oficios exigen durante tantos años, y ahí es donde el acto de generosidad de la familia resulta doblemente valioso, por eso lo agradezco enormemente. No puedo decir que me haya privado de ver crecer a mis hijos o a mis nietos, ni de tener una relación muy bonita con mi esposa. Creo que eso se debe al entendimiento y al respeto de ellos por lo que yo hacía, y a que me dieron los grados de libertad que necesitaba para ejercer mi trabajo. Al mismo tiempo, los espacios que tuve libres los dediqué siempre prioritariamente a ellos. Con el paso de los años uno entiende que es mucho más valioso pasar un par de horas con un nieto o conversar un domingo en la tarde con la esposa que cualquier otro plan. No siento que haya habido privaciones, pero sí es cierto que la demanda de tiempo es muy exigente, y solo la tolerancia y el apoyo de la familia permiten sostener una carrera de más de cuatro décadas en la compañía”.

¿Qué siente que se lleva de la compañía y qué considera que deja?

“Me llevo, sobre todo, el cariño de cientos y miles de personas; eso me lo llevo en el corazón y es lo más valioso. También me voy con una gran tranquilidad y satisfacción por lo vivido. Lo que se queda son las responsabilidades y el hecho de que uno ya no es quien dirige la compañía, pero si uno está ligero de equipaje puede desprenderse de eso sin problema. Yo me siento así, porque entiendo que la vida está hecha de etapas, y cada una, si se sabe vivir, es muy bonita en su momento. Por eso no tiene sentido quedarse apegado a lo que ya pasó; lo importante es valorar lo que viene, llevándose siempre el afecto de la gente”.

Y deja bases para que la compañía siga hacia adelante...

“Sí, y eso es parte del equipaje como de cosas que uno se lleva, la tranquilidad que es una compañía muy sólida. Y quedan unas bases para construir con gente y con cultura muy buena, que es el activo más importante que tiene esta organización, otro ciclo de la historia de estas compañías. Y yo le decía a Juan Esteban Calle (quien asume el cargo el próximo 1° de abril) que lo que yo más deseo y mi mayor éxito será que a esta compañía le vaya muy bien de aquí en adelante. Alguien decía que la gente que lo suceda a uno o que trabaje con uno, tiene que ser igual o mejor que uno, y yo estoy absolutamente de acuerdo con eso porque lo que tiene que venir es mejor que lo que hicimos. Quedan unas bases muy sólidas, igual que recibí yo, así como una línea muy robusta y me apoyé en todo eso para seguir creciendo. Y yo espero que mis sucesores apoyen las mías para seguir creciendo.

¿Cómo era el día a día del presidente de Grupo Argos?

Jorge Mario Velásquez, el “eterno aprendiz” que se despide tras 42 años en Grupo Argos

“Me levanto muy temprano, hacia las 4:30 de la mañana —debería dormir más, pero no lo hago— y lo primero que hago es revisar los medios y los correos o mensajes pendientes. A veces camino, aunque menos de lo que quisiera, y normalmente estoy en la oficina hacia las 7:30. La agenda es realmente frenética: reuniones una tras otra, muchos viajes por las operaciones en distintos países y el reto de equilibrar la dedicación a la compañía con los compromisos que tengo con el país, ProAntioquia, la Universidad EIA y gremios como la Andi”.

Durante su gestión de 10 años como presidente del Grupo Argos, encaró tres gobiernos distintos y hasta una pandemia, ¿cómo se sortean esas coyunturas?

“Son momentos distintos en la historia. La pandemia fue, sin duda, el episodio más duro y disruptivo que hemos vivido en los últimos años, porque no había ninguna visibilidad sobre cuánto iba a durar ni qué iba a pasar. Como organización tomamos decisiones que hoy, vistas en retrospectiva, creo que fueron las correctas: primero cuidar la vida de la gente, luego proteger el empleo hasta donde fuera posible, preservar la salud financiera de la compañía y apoyar a las comunidades y a las instituciones. Eso nos permitió sobrevivir como empresa y como personas”.

¿Y sobre los ciclos políticos?

“En cuanto a los ciclos políticos, siempre he dicho que las organizaciones con visión de largo plazo pasan por gobiernos buenos, regulares y malos, pero prevalecen si tienen valores, principios y una base sólida. Este último periodo ha sido especialmente difícil porque ha habido una postura abiertamente antiempresa que ha puesto en duda la inversión privada en prácticamente todos los sectores. Han sido años muy complejos para los empresarios, pero con la convicción de que aquí nacimos, aquí vamos a permanecer y estos ciclos, como otros, también pasarán”.

Justamente su salida de la empresa coincide con una época preelectoral, plagada de desinformación, de polarización, pero ¿qué elementos en aspectos clave debería encarnar el próximo presidente de Colombia?

“¡Uy!, me pones hacer un programa de gobierno. Hay varios temas prioritarios, pero el primero es recuperar la seguridad del país, tanto jurídica como física, en lo urbano y en lo rural. Un país que no tiene condiciones de seguridad para vivir e invertir se debilita en sus bases. También es clave entender que la inversión privada no es un tomador ilegítimo de rentas, sino un complemento de la inversión estatal que permite acelerar el desarrollo. Si el Estado tuviera que financiar solo toda la infraestructura, la energía o incluso sectores como salud y educación, o se demoraría décadas o dejaría de atender otras necesidades urgentes. Por eso, lo fundamental es un equilibrio: un Estado que regule y vigile, pero también un sector privado responsable, con incentivos y reglas claras, que ayude a impulsar el crecimiento y el bienestar colectivo. A partir de esa visión, las acciones concretas no son tan difíciles de definir. Me preocupa especialmente el sector energético. Hoy Colombia puede pagar cerca de 15 dólares por millón de BTU de gas, mientras en Estados Unidos cuesta entre 3 y 4 dólares. Un país que tiene gas y termina importándolo a cuatro veces ese precio pierde competitividad. Son decisiones que se han tomado por razones ideológicas y que pueden ser muy graves para el futuro económico de la nación si no se corrigen rápidamente”.

Lea más: Grupo Argos cerró 2025 con una utilidad neta consolidada de $4,3 billones

En la asamblea usted leyó un resumen de las realizaciones de sus 10 años en la presidencia de Grupo Argos, y le dedicó varios párrafos a un episodio crucial como el desenroque del llamado Sindicato Antioqueño. El año anterior se perfeccionó el descruce accionario entre Argos y Sura, ¿cómo se llega a esa decisión, que tuvo múltiples opciones en la mesa?

“Después de salir de Nutresa y cuando Grupo Argos incrementó su participación económica en Grupo Sura, pasando de cerca del 23% a alrededor del 50%, evaluamos distintas alternativas para resolver las participaciones cruzadas, incluida la posibilidad de vender acciones a terceros. En total estudiamos ocho opciones hasta llegar a la decisión por absorción, que en esencia buscaba entregarles directamente a los accionistas lo que ya tenían a través de las compañías. La decisión se tomó con base en tres principios: que fuera equitativa para todos los accionistas, que no debilitara a las empresas en su capacidad financiera y que fuera positiva para el país y para el mercado de valores. Considero que se cumplieron los tres”.

María Mercedes Arango, accionista e hija de uno de los gestores de la estructura societaria histórica del grupo, leyó en la asamblea una carta en nombre de esa familia, vinculada a la compañía desde su fundación en 1934. Mencionó que a sus 97 años, su padre Adolfo Arango, celebra que la estructura del enroque cumplió su propósito, ¿así lo cree?

“Valoro mucho las palabras de la familia Arango, que recordaban que en su momento las participaciones cruzadas tuvieron sentido y beneficios, pero que hoy desmontarlas era lo correcto. Que esa reflexión venga de quienes ayudaron a estructurarlas le da un valor especial a la decisión que se tomó para propiciar que el Grupo Argos se enfoque en el negocio de infraestructura con sus diversas líneas: cemento, energía, concesiones y la actividad inmobiliaria”.

¿Cuáles son las preocupaciones que lo asaltan frente al futuro del país, y cuáles deberían ser los caminos que se deben recorrer para superarlas?

“El primero es la suerte que corre a este país en las elecciones que vienen de este año. Yo creo que son decisivas para el futuro de esta nación. Yo creo que aquí se necesita construir sobre lo construido basados en un modelo de democracia liberal, de respeto por la libre empresa, por la libre prensa. Se necesita la participación del sector privado activo y responsable en la construcción de la nación. Y sobre esa base fundamental un gobierno que realmente proyecte esta nación no hacia atrás, sino hacia adelante. El mundo está lleno de oportunidades, lo que está pasando con la inteligencia artificial, lo que está pasando con las inversiones en energías renovables, en concesiones hacen parte de una transformación que uno no se puede quedar mirando a los años 80 en sistemas políticos que están ya probados que fallaron. Se debe mirar hacia adelante. Dicho esto, esta nación se tiene que ocupar profunda y decididamente de una porción de esta población que siente que no tiene oportunidades, que no ha sido escuchada, que no tiene la atención de lo que se denomina el establecimiento. Y eso es una realidad que no se puede ignorar. Y quien llegue a la presidencia de la República tiene que encargarse de darles esperanzas a estas personas. Además, de juntarnos, de convocarnos a tener un propósito común. Fíjense que lo más bonito que tenemos nosotros es que el propósito común que nos une a todos es la selección de fútbol. No importa si uno es estrato 1, 2, 5, 7, costeño, no importa, nos une la selección y así mismo deberíamos tener un propósito de nación en otra cantidad de cosas. Entonces, quien llegue, yo estoy convencido que es fundamental que respete un modelo de democracia liberal como el que estoy describiendo, pero es fundamental que construya los puentes y las narrativas que nos unan a todos”.

Un accionista le dio la bienvenida al “club de los jubilados”, y eso me da pie para preguntarle: ¿ya tiene la mascota que le hará compañía?

No. Doña Paula (la esposa) es la que está insistiendo, pero ferozmente. Yo soy un amante de los perros y soy de los más sensibles con los animales y me duele mucho su maltrato. Una de las decisiones que estamos construyendo es reemplazar a mi mascota que se llamaba Kilo, falleció hace un par de años y me impactó mucho y me dolió. Entonces, estamos en el proceso de encontrar un animalito que nos acompañe. Yo creo que prontamente vamos a terminar ya con uno”.

¿Cuente por qué su mascota se llamaba Kilo?

(Risas) Yo fui, aunque usted no lo crea, un nadador competitivo por muchos años, tal vez desde que tenía 10 años hasta los 19, o sea, toda mi adolescencia y era muy flaco y muy alto. Y tengo un hermano menor, que llama Sergio, también era flaco, pero menos alto que yo. Entonces, a mí me decían Kilométrico y a él le decían Milimétrico, entonces quedamos Kilo y Mili y el perro terminó bautizado Kilo, porque alguno lo puso así. (Risas)”.

Puede leer: De CEO de Cementos Argos a la presidencia del Grupo: este es el perfil de Juan Esteban Calle Restrepo, quien sucederá a Jorge M. Velásquez

¿Tiene playlist para escuchar a partir del miércoles, cuando ya no esté en Grupo Argos?

“Eso sí lo tengo, claro, yo soy roquero, fan de Pink Floyd. Ese es mi grupo favorito. Me gusta mucho el rock inglés, Queen, Genesis, Pink Floyd, todo ese rock de los años 70 y 80, de manera que pienso dedicarle ahí buen tiempo a esa música”.

¿Y qué contiene su lista de libros?

“La biografía de Churchill que no me la he podido terminar de leer, me la quiero devorar”.

¿Visitará museos, exposiciones de pintura o de escultura?

“Quiero visitar las galerías de arte en Colombia. Hay unas cuantas muy buenas en Medellín y hay muchas muy buenas en Bogotá, y estoy muy desactualizado de los artistas nuevos, me gusta mucho el arte contemporáneo colombiano. Me fascinan, digamos, por eso, artistas hasta muy consagrados, Hugo Zapata, Luis Fernando Peláez, otros más emergentes, los Diego Díaz o Beatriz Olano”.

¿Va al cine o está enganchado con alguna serie en Netflix?

“Sí, me estoy viendo una que no he terminado y me impactó para mal y lo tengo que decir. Es la historia de la familia Murdoch, de los accionistas importantes del conglomerado de medios norteamericanos, inglés, The News of the World y y The Fox News. Me parece una tragedia de vida”.

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida