En un giro que reconfigura el pulso energético global, Irán confirmó la plena reapertura del estrecho de Ormuz, el corredor por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
El anuncio, hecho por el ministro de Exteriores Abás Araghchi, llega en medio de la frágil tregua con Israel y ha sido interpretado por los mercados como una señal de distensión, al menos temporal, en uno de los puntos más sensibles del comercio internacional.
Teherán aseguró que garantizará el paso sin restricciones de buques comerciales durante el tiempo que se mantenga el alto el fuego.
La decisión reduce el riesgo geopolítico que durante semanas presionó al alza los precios del crudo y tensionó las cadenas de suministro energético.
La reacción fue casi instantánea. El petróleo registró una caída cercana al 10%, en lo que analistas interpretan como una corrección brusca tras el “premio de guerra” que se había incorporado en los precios.
En paralelo, las bolsas internacionales se movieron al alza, impulsadas por expectativas de estabilidad en el suministro energético y menor incertidumbre global.
Asimismo, el presidente Trump afirmó que Irán está removiendo minas del estrecho de Ormuz con la asistencia de Estados Unidos, después de que Teherán anunciara que el crucial paso marítimo había sido reabierto.
“¡Irán, con la ayuda de EE.UU., ha retirado —o está retirando— todas las minas marinas!”, escribió el mandatario norteamericano en su red Truth Social.
El precio del petróleo cae 10% tras anuncio de la reapertura de Ormuz
Así las cosas, los precios del petróleo retrocedían marcadamente este viernes 17 de abrildespués del anuncio de Irán sobre la apertura completa del estrecho de Ormuz durante el resto de la tregua con Estados Unidos.
Los precios del barril de Brent del Mar del Norte, referencia a nivel internacional, y del de West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, cayeron por debajo de los 90 dólares después de que el canciller iraní, Abás Araqchi, dijera en X que “el paso de todos los navíos comerciales por el estrecho de Ormuz fue declarado totalmente abierto para el período restante del alto al fuego”.
El ministro no precisó si se refería a la tregua entre el ejército israelí y el movimiento proiraní Hezbolá, que entró en vigor el jueves por la noche en Líbano por diez días, o al alto al fuego entre Estados Unidos e Irán, que en teoría termina el 22 de abril.
Desde que estalló la guerra, Irán cerró esa vía marítima, clave para el transporte de hidrocarburos, y esto hizo que los precios del petróleo se dispararan hasta rozar los 120 dólares el barril.
“Esta noticia está teniendo un impacto inmediato en los mercados”, apuntó Kathleen Brooks, directora de investigación en la firma de corretaje XTB.
Agregó que hasta ahora, este ha sido el mayor cambio durante el alto al fuego “y da esperanzas de que la guerra vaya a terminar pronto y de que las cadenas de suministro vayan a recuperar cierta normalidad”.
Los principales índices de Wall Street se dispararon al inicio de la sesión, y tanto el S&P 500 como el Nasdaq Composite siguieron subiendo tras alcanzar máximos históricos la noche anterior.
Por su parte, las bolsas europeas crecían por la tarde, con Fráncfort y París subiendo 2%.
Estados Unidos mantiene presión naval en el Medio Oriente
Pese al anuncio iraní, Washington no cede del todo. El presidente Donald Trump celebró la reapertura del estrecho, calificándolo como un paso clave para restablecer el comercio marítimo.
Sin embargo, dejó claro que el bloqueo a embarcaciones iraníes seguirá vigente hasta que se concrete un acuerdo de paz definitivo.
“El estrecho está completamente abierto y listo para el comercio”, afirmó Trump, aunque advirtió que las restricciones contra Irán se mantendrán “en pleno vigor” hasta cerrar la negociación “al 100%”.
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De manera paralela, Israel confirmó que mantendrá posiciones militares en el sur de Líbano durante los diez días de tregua, incluyendo una franja de hasta 10 kilómetros.
El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que las tropas continuarán operaciones para desmantelar infraestructura de Hezbolá.
Mientras tanto, miles de civiles intentan regresar a sus hogares en medio de la incertidumbre. La milicia Hezbolá, por su parte, reivindicó más de 2.000 ataques durante el conflicto reciente y advirtió que sus combatientes “mantienen el dedo en el gatillo”, una señal de que el alto el fuego está lejos de consolidarse.
*Con información de AFP.