El gobierno de China ordenó a las mayores refinerías del país suspender las exportaciones de diésel y gasolina mientras la escalada del conflicto en el Golfo Pérsico interrumpe la llegada de crudo desde una de las regiones productoras más importantes del planeta.
La decisión se tomó apenas seis días después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, un conflicto que también involucra ataques de EE. UU. e Israel contra territorio iraní y represalias de Teherán.
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Funcionarios de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR), el principal organismo de planificación económica del país, pidieron a ejecutivos del sector petrolero suspender de forma inmediata y temporal las ventas al exterior de combustibles refinados, según fuentes citadas por Bloomberg.
Durante una reunión celebrada esta semana, las autoridades indicaron a las refinerías que deben dejar de firmar nuevos contratos de exportación y negociar la cancelación de cargamentos ya acordados.
Qué combustibles quedan fuera de la restricción
La orden incluye prácticamente todas las exportaciones de gasolina y diésel, aunque contempla algunas excepciones específicas.
Quedaron excluidos: el combustible búnker almacenado en depósitos aduaneros, el combustible de aviación en esas mismas instalaciones, y los suministros destinados a Hong Kong y Macao.
Las principales empresas afectadas por la orden son gigantes estatales y privados del sector energético como PetroChina, Sinopec, CNOOC, Sinochem Group y la refinería privada Zhejiang Petrochemical.
Estas compañías suelen recibir cuotas de exportación otorgadas por el gobierno. Sin embargo, ninguna respondió a solicitudes de comentarios de Bloomberg, y la CNDR tampoco contestó de inmediato a las consultas.
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Asia se prepara para un golpe energético
Aunque China es apenas el tercer mayor proveedor de productos petroleros en Asia, ya que la mayor parte de su enorme sistema de refinación abastece el mercado doméstico, la restricción puede golpear a la región en medio de la crisis energética provocada por la guerra.
La medida refleja la urgencia de los países asiáticos por priorizar el consumo interno mientras el conflicto militar amenaza las rutas de suministro de petróleo.
El foco de la preocupación es el Estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más críticas del planeta. Por ese corredor marítimo transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial y grandes volúmenes de gas natural licuado.
Asia es, además, el principal destino de esos recursos, entre el 84% y el 90% del crudo que cruza Ormuz termina en el continente asiático, al igual que el 83% del gas natural licuado que circula por esa vía.