Medellín conmemora cuatro décadas de trabajo del Comité de Aseo y Ornato, una iniciativa que nació en los años 80 con la misión de mantener limpia, ordenada y hermosa la ciudad. Inspirado en la idea de “cuidar la ciudad como se cuida una casa”, el comité surgió como una alianza entre diferentes entidades para asumir de manera conjunta la responsabilidad del espacio público.
Lo que comenzó con una intervención quincenal ha crecido hasta convertirse en más de diez acciones integrales cada semana, que incluyen jornadas de limpieza en quebradas, parques, deprimidos viales, taludes y otros espacios de la ciudad. Desde 2016 hasta hoy, estas labores han sumado más de 815 intervenciones que han mejorado el aspecto de la ciudad.
Le puede interesar: Del desastre inminente a la solución: Medellín ya tiene dónde depositar sus residuos sólidos por los próximos ocho años
En una reciente reunión con miembros del comité en el Jardín Botánico, varios de sus integrantes destacaron el compromiso con el que desempeñan su labor. Según relatan, su trabajo no se limita a retirar residuos, sino que también abarca sembrar vida, organizar operativos en lugares críticos y promover una cultura de cuidado colectivo del espacio público.
El Comité de Aseo y Ornato no opera de manera aislada, sino en articulación con entidades como Emvarias, EPM, la Policía, la Secretaría de Medio Ambiente, Movilidad e Infraestructura Física, entre otras, lo que permite que cada intervención sea no solo una acción de limpieza, sino también un esfuerzo coordinado por el cuidado del entorno urbano.
La celebración de sus 40 años también fue la oportunidad para resaltar la estrategia Tacita de Plata, la cual reconoce la importancia de la belleza urbana, el respeto por los espacios públicos y el rol de quienes, con su trabajo, contribuyen a que Medellín sea una ciudad más limpia y acogedora.
¿Cuál es la historia del ornato público en Medellín?
La historia del ornato público en Medellín se remonta a finales del siglo XIX, cuando comenzó a consolidarse la idea de integrar árboles, jardines y espacios verdes como parte del desarrollo urbano. De acuerdo con el recuento histórico de la Alcaldía de Medellín, desde 1875, en las celebraciones del aniversario de la ciudad, ya se promovía el embellecimiento a través de la exhibición de árboles y plantas tropicales, entendidos como símbolos de progreso y civilización.
Este interés por el ornato estuvo influenciado por modelos europeos y por la intención de dotar a Medellín de una identidad urbana más organizada y estética.
Lea más: ¿Por qué Bogotá triplica a Medellín en aprovechamiento de residuos sólidos?
Durante 1930, la ciudad enfrentó serias deficiencias en materia de espacio público y ornato. En una publicación de la revista Letras y encajes, en la edición del 27 de octubre de 1928, Medellín fue descrita como “la ciudad sin árboles, la ciudad sin lugares dónde jugar y recrearse los niños, dónde respirar aire puro, si no son las calles llenas de polvo y de vehículos”, una afirmación que reflejó el deterioro ambiental y la ausencia de zonas verdes en la capital antioqueña.
Este diagnóstico fue clave para que años después se impulsaran iniciativas como el Comité de Aseo y Ornato y otras estrategias, orientadas a mejorar la limpieza en la ciudad, ampliar la red arbórea y mejorar la calidad de vida de los habitantes con más lugares de esparcimiento.