Aunque Medellín y el Valle de Aburrá atraviesan actualmente un “verano”, la presencia del caracol africano continúa representando un problema ambiental y de salud pública, pues, según las autoridades, estos animales no desaparecen durante esta época del año, sino que permanecen ocultos hasta que regresan las lluvias.
De acuerdo con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá Amva, se tiene registro de 298 barrios con presencia de este tipo de caracoles invasores en los diez municipios del área metropolitana. Esta cifra representa cerca del 74 % de los casi 400 barrios de la subregión, lo que evidencia la amplia distribución de estas especies en el territorio.
¿Por qué representan un riesgo?
Contrario a la creencia popular, el caracol africano no es peligroso porque sea venenoso ni tóxico por sí mismo. El problema radica en que actúa como vector de graves enfermedades, ya que se alimenta de una gran variedad de residuos orgánicos, entre ellos excrementos de mascotas, ratas y otros animales.
Al entrar en contacto con estos materiales, el caracol africano puede transportar microorganismos que representan un riesgo para la salud humana. Por eso, las autoridades recomiendan evitar su manipulación directa.
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Además del riesgo sanitario, se trata de una especie invasora con una alta capacidad de adaptación y reproducción, lo que le permite desplazarse rápidamente y competir con especies nativas de fauna y flora.
¿Dónde suelen encontrarse?
Los caracoles africanos son más frecuentes en espacios públicos, jardines, zonas verdes, orillas de quebradas y del río Medellín, así como en lugares donde existe un manejo inadecuado de los residuos sólidos.
Las autoridades también han identificado una mayor presencia en algunos parques y sectores donde se acumulan desechos orgánicos a raíz de la presencia de habitantes de calle.
¿Qué ocurre durante la temporada seca?
Aunque en los meses secos es menos común observarlos, esto no significa que los caracoles africanos hayan desaparecido. Según el Ámva, cuando disminuye la humedad ambiental los caracoles se refugian dentro de su concha, reducen al mínimo su actividad metabólica y permanecen enterrados hasta que vuelven las lluvias.
Por esta razón, la problemática continúa latente incluso durante el “verano”, ya que los animales reaparecen y retoman su actividad cuando aumentan la humedad y las precipitaciones.
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El Ámva insistió en que no se deben utilizar productos químicos, sal, cal u otras sustancias para eliminarlos, ya que estos métodos también pueden afectar otras especies de fauna y flora.
Actualmente, la medida recomendada es la recolección manual, siguiendo los protocolos de bioseguridad definidos por la autoridad ambiental. Posteriormente, los ejemplares son transportados bajo condiciones controladas para su disposición final mediante incineración.
¿Cómo reportar la presencia de caracoles?
Cuando una persona detecta por primera vez un punto con presencia de caracoles invasores puede reportarlo a través de la página web del Amva o mediante el correo electrónico atencionalusuario@metropol.gov.co.
Tras esa primera visita, profesionales de la entidad realizan una inspección, brindan recomendaciones sobre el manejo adecuado y explican el protocolo de recolección.
A partir de ese momento, los reportes semanales pueden realizarse mediante WhatsApp al número 302 355 56 31 para coordinar la recolección de los ejemplares almacenados por la comunidad.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Por qué siguen siendo un riesgo los caracoles africanos durante la temporada seca?
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- ¿Cuántos barrios del Valle de Aburrá tienen presencia de caracoles invasores?
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- ¿Por qué el caracol africano puede representar un riesgo para la salud?
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