El presidente Gustavo Petro y la canciller Rosa Villavicencio tenían planeada una visita oficial a China durante el mes de diciembre; sin embargo, este plan se habría cambiado de cuenta del viaje de una delegación del Congreso a Taiwán.
Se trata de Mauricio Giraldo y Mauricio Londoño, presidentes de la Comisión Segunda del Senado y la Cámara de Representantes, respectivamente. Ambas se centran en temas de relaciones exteriores. Los congresistas estuvieron en Taipéi para fortalecer “las oportunidades de comercio, cooperación y desarrollo para Colombia”, según informaron en un comunicado.
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Dicha visita prendió las alarmas en la Cancillería que, a través de un comunicado, desmintió la idea de la apertura de una oficina colombiana en Taiwán y su compromiso con “una sola China”.
“Queremos reiterar que Colombia ha mantenido, durante los últimos 45 años, un estricto apego al principio de “una sola China”. Esta política de Estado, sostenida de manera ininterrumpida por sucesivos gobiernos, incluido el del presidente Gustavo Petro, reconoce que existe una sola China en el mundo, que Taiwán es parte inalienable de su territorio y que el Gobierno de la República Popular China, con capital en Beijing, es su único gobierno legítimo”, sostuvo la Cancillería a través de un comunicado oficial.
Sobre la polémica, el senador Mauricio Giraldo expresó a través de un comunicado que nunca ha anunciado la apertura inmediata de una oficina colombiana en Taiwán. “Lo que he manifestado, con total transparencia, es la intención de promover la creación o restablecimiento de una oficina comercial que ya existió y que fortalecería las oportunidades de comercio, cooperación y desarrollo para Colombia”, subrayó.
El presidente de la Comisión Segunda resaltó que su presencia en Taiwán corresponde a sus funciones constitucionales y a su deber de “buscar oportunidades para los colombianos”.
¿Cuál es el origen de la tensión entre China y Taiwán?
Taiwán, país de 23 millones de habitantes con un sistema político democrático, está separada por un estrecho de 180 kilómetros de ancho de China continental, gobernada por el Partido Comunista, que afirma que la isla es parte de su territorio.
Dicha disputa está desde la Revolución China de 1911, cuando se desató una lucha por el poder entre el Partido Nacionalista y el Partido Comunista de China. La guerra civil culminó con la victoria comunista en 1949, obligando a los nacionalistas a retirarse a la isla de Taiwán. Pero en los años 1990 floreció la democracia.
Debido a esto, China y Taiwán han mantenido gobiernos separados y sistemas políticos distintos, cada uno considerándose como la única China legítima. Durante años, la isla ha operado como un Estado con un gobierno democráticamente elegido. Por otro lado, desde Pekín han sostenido la posición de “una China”, insistiendo en que Taiwán es una provincia renegada que debe ser reunificada con el continente.
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