“La corrupción no tiene espacio en el Gobierno de los Estados Unidos ni en ningún otro. Es una violación repugnante y deshonrada de la confianza pública usar el cargo oficial para beneficio propio”. Con estas palabras, la embajadora de la Casa Blanca en República Dominicana, Leah F. Campos, anunció el cierre de la Oficina de la DEA en Santo Domingo, una de las ciudades claves en el trasiego de la cocaína colombiana hacia el exterior.
La funcionaria añadió, en un trino publicado este jueves, que el cierre será hasta nuevo aviso, y que “no toleraré ni siquiera la percepción de corrupción en ningún lugar de la Embajada que dirijo”.
El gobierno de Donald Trump no ha dado detalles de los motivos para esta sorpresiva decisión. Un comunicado de la Embajada expuso que “el cierre temporal de la oficina de la DEA en Santo Domingo tiene como objetivo permitir tiempo para una investigación interna de esta Embajada. La República Dominicana sigue siendo un socio fundamental en nuestro trabajo para combatir el narcoterrorismo en toda la región”.
Sin embargo, la prensa dominicana informó que el escándalo al parecer guarda relación con la captura de Melitón Cordero, un supervisor de la DEA en la isla, sospechoso de cometer irregularidades con el programa de visas para informantes confidenciales.
Bajo ese programa, se les otorga el documento diplomático y facilidades para instalarse en EE. UU. a miembros de redes de narcotráfico, o cercanos a ellos, que cooperaron con la DEA y la justicia estadounidense en expedientes penales.
La situación despierta interés en Colombia, pues la República Dominicana es uno de los puntos estratégicos en el tráfico internacional de cocaína, en particular para la ruta que tiene como destino final a Florida, en el sur de EE. UU.
¿Será que algunos de esos informantes beneficiados con el supuesto fraude tienen que ver con redes de narcotráfico colombianas?
Hace apenas cinco días EL COLOMBIANO publicó una investigación periodística que expone a varios de los sospechosos de participar en ese tráfico ilegal, titulada Narcos paisas y costeños están detrás de una ruta al Caribe que bombardean los buques de EE.UU.
En el reportaje se detalló que había una preocupación de la DEA por una ruta de cocaína que salía de la costa caribe de Colombia, pasaba por Venezuela y tenía puntos de acopio en República Dominicana, Haití, Bahamas y Florida.
Dicho trayecto es coordinado por narcos colombianos y dominicanos, y está vertiendo tanta droga en EE.UU., que ya impactó los precios habituales del alcaloide.
El exceso de oferta produjo que en los últimos dos años el valor de un kilo de cocaína cayera de 25.000 a 15.000 dólares (de $91,7 millones a $55 millones) en Miami y sus alrededores.
“El acuerdo entre los colombianos y sus socios dominicanos incluye la distribución de la droga una vez que llega a Miami, y desde ahí es despachada a varios destinos dentro de Estados Unidos. Si el precio de la cocaína cae, para nosotros es evidencia de que hay mucha droga circulando”, explicó un agente de inteligencia de la DEA a este diario.