Las hermanas Mabel y Tatiana Tobón Morales tienen una bondad infinita, una sensibilidad única y una transparencia en sus palabras y en sus acciones que las hace destacar en su diario vivir.
Arrancaron en la natación artística hace 13 años. Tienen una dulzura especial y la herencia de sus padres campesinos, quienes les han enseñado a amar, cultivar y cuidar la tierra; esto les ha servido no solo para crecer juntas amando el campo, sino para tener esa sensibilidad que requiere este deporte que combina agua, trajes con lentejuelas, hermosos peinados, espectaculares maquillajes y una perfección en la sincronía entre agua, movimiento y música.
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La historia de estas hermanas en el agua arrancó cuando Mabel, quien es más inquieta y arrojada, pasó por la piscina y, al escuchar la música y ver los trajes, le pidió a su mamá esperar un poco para observar la rutina. La entrenadora, que en ese momento estaba dirigiendo la práctica, al ver el asombro y la felicidad de la pequeña (tenía solo 3 años y medio), la animó a que se inscribiera en una clase y probara unos días para ver si le gustaba.
Mabel recuerda que lo que más le llamó la atención fue el maquillaje, los peinados y los hermosos trajes de baño que tenían las deportistas. Ilusionada con convertirse en una de esas sirenas que vio en el agua, empezó a entrenar, mientras que su hermana Tatiana —que tenía 7 años en ese entonces— quería incursionar en el patinaje.
El tema de las ruedas al poco tiempo quedó en el olvido, pues Tatiana, al ver a su hermanita menor, decidió mejor acompañarla y así empezaron a ir juntas a la piscina para aprender la técnica y los detalles de la natación artística. Con mucha constancia y dedicación, las hermanas empezaron a destacarse y pronto pasaron a ser integrantes de la Selección Antioquia, un logro que les permitió competir con los colores de la región, convirtiéndose en el orgullo de sus padres, que hacían hasta lo imposible por llevarlas a sus clases y competencias.
Mabel y Tatiana viven en una vereda de San Cristóbal llamada La Cuchilla, ubicada a unos 11 kilómetros de Medellín, y todos los días salen antes de las 6:00 de la mañana rumbo a la piscina para sus entrenamientos. Son casi 10 horas del día dedicadas a la natación, pues regresan a casa después de las 4:00 de la tarde para continuar con sus labores académicas: Mabel está terminando el colegio (virtual) y Tatiana estudia Ingeniería Agrícola en la universidad.
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El tiempo que les queda libre lo usan para su otra pasión: trabajar la tierra. Junto a su mamá tienen una pequeña huerta con la que logran algunos ingresos; también cultivan plantas aromáticas y flores, productos que salen a vender a la minorista para contar con el dinero de sus pasajes, las competencias, los trajes, el maquillaje y todo lo que requieren para sus entrenamientos.
Respaldo dentro y fuera de casa
Como pasa en cualquier relación de hermanas, Tatiana y Mabel se pelean, pero también se respaldan, se cuidan y se corrigen para seguir mejorando. Con algo de complicidad y picardía mencionan que pueden salir disgustadas de la casa, pero al llegar a la piscina todo queda en el olvido, pues pesa más el amor que se tienen y la decisión de siempre estar la una para la otra.
“Estar juntas como hermanas es muy beneficioso en el deporte, porque se requiere mucha sincronización y lo que nos piden es prácticamente ser una sola. Por eso, siendo hermanas, nos conocemos, nos respaldamos y nos complementamos”, dice Tatiana.
Mabel, por su lado, resalta: “Sin importar si estamos enojadas o hemos peleado, en la piscina sí o sí nos toca hablarnos y cada una respalda a su hermanita. Nos corregimos, nos apoyamos y siempre estamos la una para la otra”.
Desde este viernes, ambas cumplirán el sueño de representar a Colombia en la Parada Mundial de Natación Artística y lo harán en un marco maravilloso: en casa, con sus padres en la tribuna respaldándolas, mientras ellas y sus compañeras buscarán dar lo mejor y dejar al país en lo más alto. Además de competir en la modalidad de equipos, Mabel estará junto a Luisa Botero en el dueto, con la esperanza de demostrar todo lo que han aprendido y poder llevar varias medallas a casa.
Entre sus sueños también está representar a Colombia en el Mundial de Budapest y clasificar a los Juegos Olímpicos y a otros eventos del ciclo, como los Juegos Centroamericanos.
La entrenadora Shara Múnera tiene mucha confianza en lo que puedan dar las deportistas antioqueñas, que son mayoría en la selección, y sobre Tatiana y Mabel sostiene que “las dos tienen una alta capacidad de entrenamiento, buena disposición, les gusta asumir retos y siempre están en constante búsqueda de mejorar y subir el rendimiento”.
Asimismo, las define como “dos atletas humildes, respetuosas, entregadas y con una formación familiar muy bonita, con una bondad infinita para tratar a sus compañeras y a la gente en general, lo que las convierte en grandes seres humanos”.