El sureste de Turquía sufrió un nuevo atentado, atribuido por las autoridades al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), que hizo estallar un carro bomba, dejando 19 muertos, 10 de ellos soldados.
Según informó ante la prensa el primer ministro turco, Binali Yildirim, en el ataque, además, hubo 27 heridos, entre ellos 11 militares, que fueron traslados a hospitales cercanos.
El supuesto miembro del PKK hizo estallar el carro contra un control de carretera al lado de una gendarmería en la provincia de Hakkari, fronteriza con Irak e Irán.
“El ataque se realizó con una camioneta cargada con cinco toneladas de explosivos y conducida por un atacante suicida”, dijo Yildirim en declaraciones a la prensa.
“Hasta ahora hay diez soldados caídos y ocho ciudadanos civiles han perdido la vida. Hay heridos”, agregó el primer ministro.
Después de estas declaraciones de Yildirim, el Consejo Superior de Radio y Televisión de Turquía (RTÜK) impuso un embargo de noticias sobre el atentado, uno de los más graves de las últimas semanas en el país eurasiático.
El presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, condenó en un comunicado el atentado, señalando que el PKK “está buscando intensificar los ataques, careciendo de todo valor humano o moral”.
Aseguró que Turquía está tomando todo tipo de medidas de precaución políticas, diplomáticas y militares, tanto dentro como fuera del país, para asegurar un futuro seguro y en paz.
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