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De Petro a Zapatero: los que ahora dicen que no son “amigos” de Maduro, pero fueron sus aliados

El presidente colombiano y el exmandatario español coinciden en rechazar el operativo de Estados Unidos contra Nicolás Maduro.

  • De Petro a Zapatero: los que ahora dicen que no son “amigos” de Maduro, pero fueron sus aliados
  • De Petro a Zapatero: los que ahora dicen que no son “amigos” de Maduro, pero fueron sus aliados
08 de enero de 2026
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El presidente Gustavo Petro y el exmandatario español José Luis Rodríguez Zapatero convergen por estos días de tensión en una sola cosa: tratar de distanciarse de apoyar directamente a Nicolás Maduro. Y eso se ha notado en medio de la crisis reciente con los ataques y la captura de Maduro impulsados por el gobierno de Donald Trump.

Este miércoles quedó evidenciado, por ejemplo, con la llamada que sostuvo Petro con Donald Trump para buscar bajar el tono y evitar que la relación se deteriore aún más. Como trascendió, la conversación fue descrita como “cordial” y se anunció una invitación a la Casa Blanca para el mandatario de los colombianos, lo que marca un intento de reanudar el diálogo después de tensiones fuertes.

Ante sus seguidores, Petro reconoció públicamente que tuvo que cambiar el discurso que había preparado para la Plaza de Bolívar después de la conversación con Trump, y explicó que lo que originalmente pensaba decir era mucho más duro y confrontacional, pero lo modificó tras la llamada porque la situación diplomática había cambiado.

En ese contexto, hizo énfasis en la necesidad de mantener un diálogo y una relación que no escale en confrontación. En noviembre pasado, el presidente Petro en su cuenta de X (antes Twitter), dijo que no apoya al régimen de Maduro. Explícitamente dijo: “Yo no apoyo a Maduro”. Y que busca una solución política y pacífica en Venezuela.

En un barrido por registros periodísticos, se puede identificar que la relación de Gustavo Petro con el chavismo ha sido cambiante y marcada por tensiones: pasó de una afinidad ideológica inicial en los años de Hugo Chávez, cuando coincidía en el discurso “antineoliberal” y de izquierda latinoamericana, a un distanciamiento progresivo frente al gobierno de Nicolás Maduro, al que ha criticado por el colapso económico y las derivas autoritarias.

Ya como presidente, Petro ha optado por una postura pragmática, restableciendo relaciones diplomáticas con Caracas y defendiendo el diálogo y la no intervención, pero sin reivindicar el modelo chavista ni asumirlo como referente, una ambigüedad que medios como El País, Reuters, BBC e Infobae han descrito como una relación más de real política regional que de cercanía ideológica.

El caso de Colombia conecta con España, donde en un giro diplomático el expresidente de ese país José Luis Rodríguez Zapatero busca desesperadamente desprenderse de cualquier señalamiento que lo vincule como colaborador del régimen de Nicolás Maduro, tras la captura del mandatario venezolano.

Lo que durante años fue una relación de cercanía, hoy el político ibérico pone en marcha una estrategia de supervivencia reputacional en la que intenta presentarse como un actor clave para la pacificación y no como cómplice del antiguo mandatario.

Zapatero, quien se encuentra actualmente señalado públicamente por sus vínculos históricos con el chavismo, está desplegando una ofensiva de imagen para separarse de la narrativa de que es colaborador de Maduro.

De acuerdo con un artículo de El Diario, un portal español, su nuevo objetivo es erigirse como el puente necesario entre la administración de Donald Trump en Washington y Delcy Rodríguez, presidenta interna de Venezuela.

De Petro a Zapatero: los que ahora dicen que no son “amigos” de Maduro, pero fueron sus aliados

Para lograr este distanciamiento, el expresidente está 'vendiendo' una narrativa de que él mismo habría ayudado a facilitar la salida de Maduro del poder, intentando así reformular su papel histórico ante la comunidad internacional.

La estrategia de Zapatero no solo consiste en negar su amistad con el líder caído, sino en normalizar la figura de Delcy Rodríguez, presentándola ante los medios y audiencias internacionales como un perfil “técnico y moderado”, como se lee en el reporte periodístico. Su objetivo es convencer al mundo de que Rodríguez es la pieza fundamental para una transición pacífica y la estabilidad regional, alejándola de los elementos más radicales del mandato anterior.

Siga leyendo: Trump afirmó que Estados Unidos podría controlar Venezuela durante años

Este cambio de postura ocurre en un momento de extrema vulnerabilidad para Zapatero, pues existe un clima tenso en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Palacio de la Moncloa, la sede oficial y residencia de Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español.¿La razón? Las posibles acciones de la Fiscalía de Nueva York contra el expresidente por sus años de vinculación con el chavismo.

Sectores de la oposición venezolana, citan medios españoles, relatan que este papel de mediador no es altruista, sino un intento de minimizar el impacto político y personal que su cercanía al régimen está teniendo sobre su reputación. Mientras Zapatero intenta reescribir su historia, el rechazo en ciertos sectores sigue siendo palpable, habiendo sido recibido recientemente entre gritos de “traidor” y “cobarde”.

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