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Las autoridades mexicanas elevaron desde el pasado domingo nivel de alerta para el volcán Popocatépetl, ante una creciente actividad que podría afectar la aviación y a poblaciones incluso alejadas por el lanzamiento de fragmentos.
Un día después de que las operaciones en el aeropuerto de Ciudad de México tuvieran que ser suspendidas temporalmente por la caída de ceniza (el sábado 20), Protección Civil anunció que el nivel de alerta pasa de “amarillo fase 2 a amarillo fase 3”.
Se trata del nivel previo al rojo de alta peligrosidad, dividido también en dos fases, explicó la coordinadora del organismo, Laura Velázquez, en rueda de prensa.
Este martes, el presidente Andrés Manuel López Obrador, descartó elevar el nivel de alerta por la actividad del volcán.
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“Estamos pendientes día y noche, que no haya alarma. No hay ninguna decisión de pasar a otra fase. Es el semáforo amarillo fase tres, todavía es preventivo”, dijo el mandatario mexicano desde el Palacio Nacional.
El Popocatépetl, cuyo proceso eruptivo se reactivó en diciembre de 1994, se ubica en los límites de los estados de México, Morelos y Puebla. La capital de Puebla –del mismo nombre– amaneció el domingo cubierta de una capa gris, observó un reportero de la AFP.
El gobernador de Puebla, Sergio Salomón Céspedes, también lanzó, este martes, el mismo reporte de tranquilidad que el presidente: “No estamos en un caso de alarma de una posible erupción y que esto nos lleve a un desalojo”, dijo.
Durante la nueva fase se prevé una “actividad eruptiva de explosividad a baja intensidad”, por lo que pueden esperarse “explosiones leves a moderadas que lancen fragmentos en el entorno del cráter”, lluvia de ceniza en poblaciones aledañas y en algunas ciudades lejanas y “riesgo para la aviación”.
También podría haber “crecimiento importante de domos y posibilidad de expulsión de magma”, así como “explosiones importantes de intensidad creciente que lanzan fragmentos a distancias considerables”, advirtió Velázquez.
El incremento de la alerta, que se produce por recomendación de un comité científico, obliga a autoridades y organismos de socorro a preparar personal, equipos de evacuación y albergues ante una eventual emergencia.
Asimismo, las autoridades tendrán que adoptar medidas para evitar afectaciones por caída de ceniza y fragmentos materiales.
Decenas de albergues ya fueron habilitados en la zona cercana al volcán, que desde la noche del pasado viernes 19 de mayo, incrementó su actividad con exhalaciones y explosiones moderadas, acompañadas de emisión de ceniza y fragmentos incandescentes en las cercanías del cráter Don Goyo.
Los gobiernos de los estados de Puebla y Tlaxcala suspendieron clases presenciales de todos los niveles educativos ante la caída de ceniza.
El sábado fueron suspendidas temporalmente las operaciones en el Aeropuerto Benito Juárez de Ciudad de México y en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, ubicado en Zumpango y que también sirve a la capital.
El Benito Juárez, que en 2022 movió 46,2 millones de pasajeros, cerró durante poco más de cinco horas, lo que obligó a modificar itinerarios.
El Popocatépetl es monitoreado permanentemente ante el riesgo que representa su actividad para la población que vive en zonas cercanas.