En ese contexto, el Banco Popular fue el analista con el pronóstico más alto, con 5,73%, seguido por BTG Pactual (5,69%), Positiva (5,64%), Citi (5,59%) e Itaú (5,57%).
Por otro lado, el Banco de Occidente presentó la menor proyección entre los 25 analistas, con 5,16%. Por encima de este se ubicaron Corficolombiana y Aval Asset Management, ambos con 5,23%, seguidos por el Banco Agrario (5,28%) y Skandia (5,29%).
Cabe resaltar que en 2025 la inflación cerró en 5,1%, por lo que, en líneas generales, se proyecta una aceleración de 30 puntos básicos. De acuerdo con la encuesta, además, la inflación al cierre de 2026 sería de 6,39%, es decir, nuevamente se ubicaría por fuera del rango meta de 2%-4%.
Este escenario, en gran medida, motivó al Emisor a realizar un alza de la tasa de política monetaria de 100 puntos básicos, dejándola en 10,25%. Así lo explicó Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, quien comentó que “las expectativas de inflación, no solo para el cierre de este año, sino también a uno y dos años, se encuentran por encima del rango meta”.
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De esta manera, 2026 inicia en un escenario de rebote al alza, tanto en la senda inflacionaria como en las tasas de interés. Sobre esto, Catalina Tobón, analista de Skandia, señaló que, en gran medida, la mayor presión inflacionaria obedece al incremento del salario mínimo de 23% al cierre de 2025.
“En enero se verían las primeras presiones inflacionarias derivadas del aumento del salario mínimo realizado en diciembre. Los tres componentes que más aportarían a esta variación serían, en su orden, transporte; restaurantes y hoteles; y alimentos. Estos componentes ya presentan una estacionalidad a inicio de año, producto de ajustes de precios que suelen registrar aumentos relativamente superiores a los de otros meses”.
Agregó que “dado el incremento tan significativo del salario mínimo, su relevancia sería mayor. Para finalizar el año, desde Skandia esperamos una inflación de 6,75%. No obstante, tras el último ajuste de la tasa de interés por parte del Banco de la República, es posible que las expectativas se moderen de forma significativa, dada la notoria preocupación de la mayoría de la Junta por este tema”.
Por su parte, Andrés Moreno Jaramillo, analista financiero, coincidió en que la mayor contribución en el primer mes del año provendrá del aumento del salario mínimo, entre otras razones, por su impacto en los costos laborales y por el sobreestímulo de la demanda agregada, al seguir propulsando el consumo de los hogares por encima del crecimiento potencial de la economía.
“También es importante enfatizar en el impacto que tiene el salario mínimo en el ajuste de arrendamientos, propiedad raíz, alimentos, restaurantes, construcción y, en general, en el comercio formal que requiere mano de obra no calificada”, dijo Jaramillo.
Pese al impacto que una mayor inflación tiene sobre el bolsillo de los hogares, en un escenario con estas condiciones los CDT se perfilan como una buena alternativa de inversión. César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, explicó que las variables que determinan principalmente la tasa de los CDT son la tasa del Emisor, las condiciones de liquidez del sistema financiero y las necesidades de financiamiento de cada entidad.
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