Finalizó marzo y con él las conmemoraciones del Día del Niño por Nacer que varios países celebran cada 25 de marzo.
¿Por qué esa fecha? Porque la Iglesia celebra la fiesta de la Anunciación del Señor. Los no creyentes podrían decir que se trata de una conmemoración netamente religiosa que para nada debe interferir en las actividades cívicas de un país con libertad de cultos, pero creo que este tema no tiene por qué circunscribirse solo al ámbito de la fe.
Al leer el pasaje de la Anunciación, y el posterior de la Visitación, pienso que su contenido tiene una rica mirada humana, comprensible para cualquier persona. Por ejemplo, cuando Isabel, la prima de María, quien como ella también estaba encinta, comparte que al recibir la visita de María, el niño que llevaba en su vientre "saltó de gozo". Sensación que perciben y describen las mujeres que han tenido la dicha de traer al mundo un nuevo ser humano.
El Día del Niño por Nacer nos recuerda que todas las personas, incluyendo a Jesús mismo, hemos estado en el vientre de nuestra madre y hemos pasado allí la primera y quizás la más hermosa etapa de nuestras vidas.
Algunos países como España, Argentina, Uruguay y Perú han tenido la iniciativa de realizar la llamada "Marcha por la vida", en el mes que acaba de concluir.
Tuve la oportunidad de marchar, junto con 250 mil participantes por las calles de Lima (donde el 92 por ciento de sus habitantes dice que nunca había participado en ningún tipo de marcha ni manifestación). Me sorprendió la alegría, la convicción y la tranquilidad con la que miles de peruanos exigían el respeto a la vida desde su concepción.
Lo que más me conmovió fue el testimonio de Cristina Barreto, una joven quien hace un año tuvo que enfrentar un embarazo inesperado en circunstancias sumamente duras. Su primera reacción fue querer salir del "problema", con el aborto, pero al ver que miles de personas salieron a las calles en la marcha del año pasado, decidió continuar su embarazo y hacerse cargo de su hijito que hoy tiene cuatro meses. Ella valientemente dio su testimonio al final de la marcha de este año y a pesar de reconocer con realismo que no ha sido fácil asumir esta responsabilidad y que sabe que vendrán tiempos exigentes, asegura que ser madre es un gran privilegio que no todas las mujeres tienen.
Sé que en Colombia se han recolectado cerca de 2 millones de firmas para pedir que el aborto vuelva a ser penalizado en cualquier circunstancia. Pero creo que los países que he mencionado arriba nos dan ejemplo de unión entre una sociedad civil que entiende que la vida comienza en el momento de la concepción, que quiere decir que defiende al no nacido y entiende que la vida misma es lo que está en juego a la hora de definir e implementar leyes que permitan o impidan el aborto.
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