La frase la escuché en un salón de clase del Instituto Manuel Fajardo de La Habana: "el desarrollo de los pueblos se mide por el avance de su deporte".
Basta con darle un vistazo a China y se comprueba el potencial que muestra tanto en lo comercial como en lo deportivo, convirtiéndose en amenaza en todos los sentidos para E.U.
Este símil cae de perlas, para ver el progreso del deporte de alta competencia en Antioquia, la potencia hacia la que todos miran en el país, precisamente cuando se tienen los Olímpicos y los Juegos Nacionales, a la vuelta de la esquina.
Infortunadamente, las noticias sobre la situación financiera de Indeportes no son buenas y resultan preocupantes cuando se cuenta con una generación de deportistas que han hecho de su existencia un estilo de vida, convirtiéndose en valiosos elementos de emulación y cohesión social.
Dadas las circunstancias, es cuando debe primar la voluntad política, el criterio acertado y echar mano de todos los recursos que ha construido un deporte que se precia de ser grande y que mucho le ha aportado a Colombia para que sea una de las nuevas potencias de Suramérica, algo que también va ligado al desarrollo mismo del país.
En la pasada cita fueron 12 mil millones de pesos invertidos en el proceso a Juegos Nacionales, y ahora hay que conseguir 15 mil millones, de los cuales ya se tienen 5.600 millones.
Por fortuna, las administraciones de Indeportes e Inder, hablan el mismo idioma y van de la mano, porque los atletas que tanto ha costado levantar, podrán contar, tanto en Londres como en los tres departamentos donde se cumplirán los Nacionales, que ellos proceden y representan a Antioquia y que son caras amables de una sociedad competitiva que siempre habla de echar pa'delante. Razón tenía el profe del Manuel Fajardo con sus tesis de desarrollo y liderazgo deportivo, que esta vez, con esfuerzo y talento se deben mantener, ya que en los momentos difíciles es cuando se conoce el temple de una raza.