Rajoy ya no se calla. Al inicio de su mandato, hace ahora un año, al presidente español se le presentó como el alumno aplicado que hacía todo lo que le decía la profesora, pero eso ha pasado a la historia y Mariano Rajoy se revuelve contra la inflexibilidad de la canciller alemana, Angela Merkel, que sólo piensa en clave de austeridad, en un momento de recesión del que, a juicio del presidente del Gobierno, no se podrá salir con esta política.
Rajoy ha cambiado, es verdad, dicen fuentes próximas al palacio de la Moncloa, pero porque la situación es otra.
Antes, España no cumplía con los dictados de la Unión Europea, y ahora sí, y si no da sus frutos no será porque España no haga lo que se le dice.
Por eso, y porque es consciente de que el país no está en disposición de aplicar ahora políticas expansivas que llevarían de nuevo a incrementar el déficit y a endeudarse más, la propuesta de Rajoy es que los países que deben recortar el déficit lo sigan haciendo, pero que los países que están en mejores condiciones económicas "hagan esas políticas expansivas".
Eso sólo se conseguirá, a juicio del presidente español -y así lo puso de manifiesto en su intervención ante la cumbre UE-Celac, a puerta cerrada, justo antes de que lo hiciera Merkel-, si se afronta la política europea como un todo, de forma que no se aplique a todos los países los mismos supuestos, sino que se juegue con la situación de cada país para que lo que no puedan hacer unos estados lo hagan otros.
El presidente español hizo esta intervención tras reunirse con la canciller alemana durante poco más de cinco minutos, en los que sólo tuvieron un intercambio de opiniones generales, dado que el próximo lunes mantendrán una cumbre bilateral en Berlín.
Durante su intervención ante el plenario de la cumbre, Rajoy abogó por dar una respuesta coordinada en todos los ámbitos, tanto el europeo como el internacional, a la crisis, porque la economía latinoamericana y la asiática crecen y son estables, pero "no están exentas de peligros".
Esa respuesta, en lo que se refiere a la zona euro, se traduciría en una gestión macroeconómica que se base en las reformas estructurales, la normalización de los mercados financieros y "la profundización de la integración económica, evitando caer en el proteccionismo".
La traducción de esta filosofía en la zona euro implica, según Rajoy, fortalecer la Unión Europea, las reformas estructurales y la consolidación fiscal, así como garantizar la financiación de los países.
Pero Merkel sigue sin pensar lo mismo que Rajoy en este tema. Se lo dijo el viernes en el palacio de la Moneda, cuando respondió a su primera invitación a aplicar políticas expansivas con un rotundo no, y con la invitación a España de que mejore sus productos de exportación, pues lo único que ella está dispuesta a hacer, en Alemania, es a incentivar el consumo para no caer en la recesión.
Durante la cumbre, Merkel no ha parado de repetir que la situación de la eurozona sigue siendo difícil, y así se mantendrá durante todo el 2013, por lo que no está dispuesta a modificar sus políticas.
Pero Rajoy no se fue de vacío de la cumbre UE-Celac, porque Europa, con él a la cabeza, logró introducir en la declaración final, pese a las reticencias de países como Venezuela, Bolivia y Argentina, una referencia a la seguridad jurídica de las empresas que invierten en Latinoamérica.
La declaración final de la cumbre reconoce la importancia "de los marcos regulatorios estables y transparentes en ambas regiones y de proporcionar seguridad jurídica para los operadores económicos".
Y se incluye el compromiso concreto de "mantener un ambiente de negocios favorable para los inversionistas, reconociendo el derecho de los países a establecer regulaciones con el fin de cumplir sus objetivos de política nacional".
La declaración, para que fuese apoyada por los países iberoamericanos, reconoce también que es vital "que los inversionistas cumplan con la legislación nacional".
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