Las tensiones llegaron a un punto de no retorno. Desde ahora el país interesado en la ampliación de su canal, Panamá, y las naciones de donde proviene la empresa constructora, tendrán que mostrar buena voluntad para que se solucione el pleito existente respecto a la posible suspensión de las obras.
Ayer se supo, de parte del presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, que recibirá la próxima semana a la ministra española de Fomento, Ana Pastor, para tratar el conflicto contractual que amenaza con frenar la ampliación del Canal inaugurado en 1914.
Se movió la diplomacia
El jueves fue todo rabia y tensiones. Tal vez haciendo alarde ante el Parlamento panameño, Martinelli hablaba por entonces en tono indignado y advertía: "Yo voy a ir a España e Italia a exigirle a estos gobiernos, porque no puede ser que una empresa meta una cantidad enorme de sobrecostos en una obra de ampliación, que es una obra de la humanidad".
Esto encendió las alarmas. Pero ayer todo empezó a calmarse vía diplomática. El presidente panameño se reunió en horas de la mañana con el embajador de España en el país, Jesús Silva, y el encargado de negocios de Italia, Massimo Tudini. Tras el diálogo los ánimos se lograron tranquilizar en algo, pero aún no se llegó a acuerdos definitivos.
"Estamos intentando que se vuelvan a sentar a dialogar. Ver en qué medida se puede llegar a un acuerdo y hacerles entender a todas las partes que con la resolución del contrato perdemos todos", fueron las palabras de Silva a Radio Nacional Española tras el diálogo.
Por este mismo motivo la próxima semana se prevé una solución tras la reunión entre la ministra de Fomento de España, Ana Pastor, el presidente de la constructora española Sacyr, Manuel Manrique, y Martinelli, para tratar de hallar salida al diferendo. De lo contrario el proyecto se vería gravemente impedido.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8