La presión ejercida en el país frente al blindaje que cubrió hasta ayer el proceso de paz con las Farc, el reclamo de la sociedad civil por conocer lo que se negociaba en La Habana, y el llamado de un grupo de militares y policías retirados que pedían claridad para dejar "de negociar a espaldas del país", son algunas de las críticas por las que ambas delegaciones decidieron publicar los acuerdos parciales logrados hasta ahora.
El presidente de la República Juan Manuel Santos atribuyó el anuncio a un objetivo: dar confianza a los colombianos respecto del proceso de paz, y le sumó un ejercicio, el de la transparencia, para conocer lo negociado en Desarrollo Agrario, Participación Política y Solución al Problema de las Drogas Ilícitas, primeros puntos de la agenda (1, 2 y 4).
Desde Nueva York, Santos explicó que al inicio del proceso una de las decisiones era no publicar los acuerdos, "pero hemos considerado que ya el proceso ha avanzado lo suficiente y está lo suficientemente protegido como para hacer público lo acordado".
No obstante, Gobierno y Farc explicaron que tomaron la decisión ante la persistencia de las especulaciones sobre lo discutido, "producto del desconocimiento de los comunicados y los informes, y otras, una intención clara de desinformar a la opinión pública".
Lo público no era suficiente
En los 708 días de negociaciones se han realizado 28 ciclos de conversaciones (el 29 está en curso), y se han emitido 46 comunicados conjuntos, sin contar los borradores de los acuerdos publicados ayer.
Estos documentos, sin embargo, no mostraron la magnitud de lo que se negociaba entre el Gobierno y las Farc en Cuba, lo que generó un ambiente de escepticismo hacia el proceso en el país.
Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional, ve en la decisión de divulgar lo acordado en los tres temas, una solución para contrarrestar el escepticismo y bajarle tensión a los reclamos.
Dice Vargas que con los tres borradores conjuntos publicados se "busca contrarrestar y desvirtuar la andanada de críticas. Ahí no hay mayor cosa sobre lo que se conoce".
Además, precisa Vargas, la publicación de los acuerdos es una antesala a la firma de un cese el fuego bilateral, y la publicación de estos contenidos ambientaría al país para cuando ese momento llegue.
"El toro por los cuernos"
Tras la publicación de lo acordado, el jefe de la delegación negociadora del Gobierno en la mesa, Humberto De la Calle, asevera que el desconocimiento de los comunicados y las filtraciones de algunos de los acuerdos, llevaron a que los opositores del proceso pusieran en circulación versiones y rumores para desinformar.
"Ante esa realidad, tomamos la decisión de coger el toro por los cuernos y hacer públicos los acuerdos que hasta ahora hemos alcanzado. Sin renunciar a la necesaria confidencialidad de futuras discusiones y acuerdos en construcción. Cada ciudadano podrá ahora constatar él mismo lo que hemos venido diciendo y formarse su propia opinión".
Más allá de tomar el toro por los cuernos, dar a conocer lo acordado en Cuba es calificado como positivo para un país que espera saber qué, cómo y cuándo se dará fin al conflicto armado con las Farc.
Javier Díaz, presidente de Analdex, cree firmemente que hacer públicos los acuerdos, da claridad al proceso, más porque le permite a la ciudadanía "concluir por su propia cuenta lo que se ha negociado y no a partir de las interpretaciones o especulaciones".
Allanando el camino
La tarea de contrarrestar la mala atmósfera que empezó a rodear el proceso de paz en el país, comenzó hace unas semanas cuando los delegados del Gobierno viajaron a las regiones a explicar los avances logrados en la mesa.
En esa gira, el Gobierno además de responder las inquietudes de grupos especializados de ciudadanos, víctimas y personas del común, comenzó a abrir camino frente a una futura refrendación del pacto al que se llegue con la guerrilla para su desmovilización y reinserción.
Con estas visitas a las regiones, dice el analista del conflicto armado, Juan Carlos Ortega, el Gobierno quiso mostrar un proceso de paz muy avanzado, idea rechazada por las Farc en distintas ocasiones, cuyos negociadores recalcaron que "la paz no está a la vuelta de la esquina", y falta mucho camino por recorrer.
Alias "Rubén Zamora" dice claramente que el Gobierno se ha equivocado "al sostener que estamos en la recta final del proceso de diálogo, cuando falta abordar dos de los puntos más sensibles y quedan en el refrigerador, hasta ahora, 28 puntos fundamentales, bastante alérgicos para el Gobierno, que tocan aspectos estratégicos de la política interna y externa, y son parte esencial del Acuerdo General".
Es por esta razón que el analista del conflicto armado, Juan Carlos Ortega, también ve en la publicación de lo acordado un punto a favor para la guerrilla, pues asevera que es una forma de mostrar que sí hay avances, pero que, como ellos aseguran, no se ha adelantado tanto, y "falta mucha agua por correr debajo del puente, entonces las negociaciones con las Farc tardarían poco más de seis meses para culminar".
Nada está acordado...
Aunque la divulgación de los acuerdos es calificada como positiva, que se den a conocer esos borradores dice Camilo González Posso, presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), "trae consigo la discusión de lo que se ha acordado, para saber si esos acuerdos van a recibir el apoyo de los ciudadanos en un referendo por la paz".
No obstante, aunque la publicación inyecta optimismo, no se debe descuidar la premisa desde el inicio del proceso: "nada está acordado hasta que todo este acordado".
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