En su última visita a Medellín el fin de semana pasado, en el marco de un Acuerdo para la Prosperidad , el Presidente Juan Manuel Santos renovó su compromiso de hacer realidad las Autopistas de la Montaña. El Jefe de Estado presentó este ambicioso proyecto vial como "estratégico" para el desarrollo del país. Y despejó dudas en torno al impulso que le brindará su Gobierno, luego de las inquietudes que despertó en algunos sectores la revelación de que su costo ascenderá a 15,5 billones de pesos y no a los 5,6 billones que se estimaban inicialmente, antes de contar con los diseños definitivos.
Ha quedado claro que el Ejecutivo concibe esta obra como de interés nacional, despejando el equívoco semántico que le llegó como mensaje al resto del país al haber sido bautizadas como "Autopistas de la Montaña", lo que las asocia, en forma negativa, como exclusivas de nuestra quebrada topografía y sólo para beneficio de nuestra región y no como lo que realmente son: parte esencial de la red vial que necesita el país para avanzar en competitividad.
Adicionalmente, por las características técnicas de sus diseños lo que harán estas vías es precisamente evadir las altas pendientes, pues su altimetría se reduce mediante 131 túneles, cuya longitud alcanzará los 89,5 kilómetros, y 606 viaductos que medirán 62 kilómetros. Estas obras representan más de la mitad del costo total estimado y son la causa de su incremento.
Un equipo altamente calificado, con el liderazgo de Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), mediante contrato interadministrativo, tuvo a su cargo la realización de los diseños, que ya están en manos del Instituto Nacional de Concesiones (Inco). Antes del 4 de diciembre deberá emitir su concepto para el desarrollo del proyecto. Un componente fundamental es el trabajo de "ingeniería financiera" que debe realizarse para asegurar su viabilidad, mediante la suma de esfuerzos y voluntades de la Nación, el Departamento y el Municipio de Medellín, en un modelo de contratación que tiene a ISA como el socio operador.
Es necesario ahora que el compromiso de la región corresponda también a la voluntad política expresada por el Presidente Santos de impulsar las autopistas y, en consecuencia, además de comprometer vigencias futuras excepcionales, se avance en iniciativas como la de destinar parte de las regalías que recibirá el Departamento, y que en el primer año de vigencia del acto legislativo que reguló su distribución nacional serán del orden de los 300 mil millones de pesos.
Es indudable que la construcción de los cuatro corredores viales propuestos para integrar el interior del país con los principales terminales marítimos, incluyendo el futuro puerto de Urabá, requiere de un esfuerzo grande por parte de los gremios, fuerzas vivas y dirigentes antioqueños. Desde ya, quienes aspiran a los cargos de elección popular en este Departamento y en Medellín tienen que pronunciarse en forma clara sobre el apoyo que recibirán tales autopistas, bajo la expectativa de que si el modelo financiero cierra, se podrían estar iniciando en marzo de 2013.
Antioquia está acostumbrada a pensar en grande, para beneficio de su gente y del país, y este es el reto que ahora tenemos frente a la necesidad de contar con unas vías de excelentes especificaciones, cuya construcción tiene que conservarse en un solo paquete, con el modelo propuesto, y no como retazos de concesiones para ir haciendo de a poquitos, en una labor que puede quedar inconclusa si no se asume en realidad como el megaproyecto que nos abrirá las puertas del futuro.
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