El problema no es que la gente se canse. El problema es que no sepa descansar. Que no se le brinden los medios para lograrlo y que los períodos de tiempo que tiene para no trabajar se conviertan en un tedioso "far niente" (no hacer nada) más agotador que el mismo trabajo. Entonces se apodera de todos los rostros un aire de "jartera" que deprime y agobia.
Jartera… (sobran ya, pienso, las comillas), con esa jota atragantada en la garganta, como un comienzo de regurgitación, de náusea, es casi una palabra onomatopéyica. Es lo que hace que la gente al cabo del día de fiesta, del puente prolongado, de las tan esperadas pero tediosas vacaciones, se muestre más cansada que al término de la labor de la que quería liberarse.
Es la insatisfacción del esclavo. Dominado por un trabajo que no es creador, se torna incapaz de un descanso que recree. El alma se diluye en una monotonía gris, extraña mezcla de resignación, de rabia, de anhelo de libertad, de repugnancia. Seres enjaulados, soñando a través de loa barrotes de su prisión una idílica existencia inalcanzable.
Por eso son tristes muchos de los días de vacaciones, pareciéndose a las tardes de los domingos. Porque son el reencuentro con la propia insatisfacción. Y esa soledad de las calles vacías, ese deambular sin ton ni son de las personas por la ciudad en los días de fiesta y de asueto, son el síntoma más claro de la desolación interior en que vive el esclavo.
Se inventó la palabra ocio para bautizar el vacío interior que se apodera del alma cuando no tiene nada que hacer. El ocio no es la ausencia de trabajo, es la consecuencia del trabajo como opresión, del trabajo como castigo. Se agotan todas las fuentes de creatividad, de imaginación.
Convertidos en máquinas, cuando dejamos de trabajar no descansamos, simplemente paramos. De ahí que los días en que no se trabaja tienen ese aire de talleres apagados, de máquinas en reposo, frías, silenciosas, solitarias, adormecidas en un letargo sin vida. Como el alma de los esclavos. Como los animales del zoológico, que tienen en sus ojos la furia detenida de la libertad perdida.
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