En Inírida, que no Puerto Inírida como tantos la llaman equívocamente, capital del departamento de Guainía, existe una flor silvestre que crece en lugares húmedos y pantanosos y que sólo se encuentra una igual en parques y jardines de África.
Se trata de la hermosa flor de Inírida, nombrada de esta manera en honor a la Princesa Inírida, la cual cuenta la leyenda que se encuentra atrapada en los cerros de Mavicure debido a una pena de amor y que le dio su nombre en 1974 a este joven municipio de Colombia.
De manera increíble y única esta especie sobrevive un año sin riegos ni cuidados, cambiando de tonalidades. Para protegerla ya hay iniciativas locales que reconocen el potencial comercial por su autenticidad y belleza.
La flor de Inírida que adorna de manera única los paisajes de la región, tiene a una pareja de la que cada vez carecen más los diferentes países del mundo: el agua. Su abundancia es uno de los privilegios de este atractivo destino y, de paso, se convirtió en el origen del nombre del departamento: Guainía significa tierra de muchas aguas
Los caudales que cruzan por doquier se encuentran y forman maravillas naturales como la Estrella Fluvial del Oriente, denominado así por Alexander Von Humbolt en la que se confunden las aguas de los ríos Atabapo, Guaviare y Orinoco, cada uno de un color diferente, ofreciendo un espectáculo sin igual.
En Inírida el visitante no sólo encuentra la unión de aguas, también convergen culturas ancestrales. Son nueve los pueblos indígenas presentes y más de cuarenta dialectos. En los últimos 50 años se han mezclado con la cultura occidental convirtiendo al municipio en un territorio multiétnico y pluricultural.
En invierno y en verano
Según la época del año en la que el turista llegue, podrá entrar a una de las dos dimensiones que ofrece este destino turístico nacional: la del verano o la del invierno. Mientras de abril a noviembre todo se llena de agua y reverdece; de diciembre a marzo, los ríos muestran sus playas, las obras de arte rupestre salen a la vista y las mariposas amarillas engalanan las orillas de los ríos, lagos y caños.
La ciudad acaba de celebrar las Fiestas de Invierno y desde ya se prepara para su tradicional Festival de Verano, en diciembre, cuando se aprovechan las playas de los ríos para divertirse con juegos náuticos y voleiplaya.
Al departamento de Guainía se puede llegar por río desde el departamento del Guaviare. Aunque el recorrido demora varios días, es una alternativa para quien quiera vivir un turismo de aventura y tenga un poco más de tiempo.
La otra vía de arribo es aérea y lo que pareciera un limitante es más bien el anuncio de una extraordinaria aventura que se dibuja desde las alturas cuando, poco antes de aterrizar, el río Inírida se muestra serpenteante y majestuoso en medio de la selva.
Atractivos
Uno de los lugares que no se puede perder son los cerros de Mavicure, a donde se llega a bordo de una canoa o bongo, o de una "voladora", como les dicen a las lanchas rápidas en esta zona del país. Es un lugar perfecto para quien quiera tener un profundo contacto con la naturaleza, las culturas indígenas y los milenarios tepuyes o mesetas especialmente abruptas como paredes verticales que sólo se encuentran en las Guyanas, Venezuela, Brasil y Colombia, consideradas una de las formaciones más antiguas del planeta.
Al llegar allí sólo hay un cerro que se puede subir: el de Mavicure. Desde allí se aprecia la inmensidad de la selva y la naturaleza. Los guías turísticos de la región señalan que en ese embrujador lugar es muy divertido acampar, especialmente en las noches de luna, pues el cielo se cubre de estrellas.
Las lagunas y caños son otros atractivos mágicos. En buena parte de ellos se pueden avistar delfines rosados o toninas, como allí les llaman.
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