Nada puede andar peor que la crítica situación de pobreza, abandono y muerte en Haití. Es como salir de "guatemala" para caer en "guatepior", como se dice coloquialmente.
Los estragos del terremoto que acabó con el 80 por ciento del país hace poco más de un año, las inundaciones y destrozos por el paso continuo de huracanes, y ahora el cólera, tienen a Haití en la más profunda desesperanza y una crisis humanitaria que, aunque no es nueva, amenaza su supervivencia. Los poco más de 200 muertos por cólera que se registran hasta ahora podrían ser una cifra irrisoria ante la gravedad de la propagación del virus. Es hora, de una vez por todas, que la comunidad internacional actúe firme y solidariamente por Haití.
Es de vida o muerte.
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