La duda por la destinación que en Colombia se le ha dado a los 28 billones de pesos, pagados por las empresas mineras en los últimos diez años por concepto de impuestos y regalías, agitó el debate al cierre del segundo congreso del Sector de la Minería a Gran Escala.
Ricardo Gaviria, presidente de Minas Paz del Río, aseguró que con los recursos se hubieran conseguido progresos sustantivos en la mejora del nivel y calidad de vida de la mayoría de la población de las áreas de influencia de los grandes yacimientos. "A pesar de que el sector pagó esas sumas juiciosamente, muchos de los recursos se refundieron y los beneficios, con algunas excepciones que confirman la regla, no llegaron", aseguró el empresario.
Para Gaviria, resulta entendible que la Nación pidiera un cambio de régimen para que las regalías fueran mejor usadas y para que parte importante de ellas tuvieran como destino otras zonas del país que no tienen bajo su suelo riquezas petroleras o mineras.
"La faceta desafortunada es que la solución, técnicamente correcta, ha tenido enorme s dificultades de aplicación y a muchos municipios mineros sigue sin llegar nada", insistió.
El economista en Jefe del Banco Mundial para América Latina y exministro de Hacienda, Guillermo Perry Rubio, se sumó a la preocupación de las compañías. "Con la reforma a las regalías, el Gobierno hizo dos cosas buenas: repartió mejor la mermelada, como decía el entonces ministro Juan Carlos Echeverri, y segundo, permitió ahorrar parte de los recursos para evitar o mitigar la enfermedad holandesa, pero no se preocupó lo suficiente por la eficiencia de la inversión de los recursos".
Según el exministro Perry, "esos triangulitos de buen gobierno, variables, es una cosa muy poco funcional" y calificó como "una barbaridad" el hecho de que se distribuyeran los recursos para innovación entre alcaldes y gobernadores. "Es que la innovación no se puede repartir burocráticamente. Clientelismo e innovación son dos cosas que no cuadran, entonces hoy no se están invirtiendo bien las regalías".
También consideró que las empresas que pagan las regalías tienen el deber de ponerle la lupa a los que están usando mal las regalías y ayudar a los entes territoriales a invertir bien los recursos y denunciar cuando la inversión no se hace o se hace mal.
Por su parte, Eduardo Alfonso Chaparro Ávila, director de la Cámara Asomineros de la Andi, estimó que "hay que revisar el tubo a la entrada y a la salida, porque todos deberían pagar y entonces a los grandes contribuyentes los revisan, pero a los que le toman el pelo a la situación, no, y en eso hay autoridades que se lavan olímpicamente las manos.
Según Chaparro, "la salida del tubo también debe ser revisada, porque está pasando que se roban la plata y después dicen que no hubo pagos, y hay casos crónicos como Chocó y Cesar, donde ya hay seguimiento y control de las regalías".
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