No es lo mismo casi nuevo que nuevo y por eso Ana Ligia Suárez no ocultó su emoción cuando ayer, pasadas las 9:30 de la mañana, abordó en la estación Itagüí uno de los nuevos coches del metro.
-¡Esto es maravilloso, siento mucho orgullo de ser paisa!-, expresó esta señora, que confesó haber viajado en el sistema casi cada día desde que empezó a rodar.
-Es que no me falta sino traerme la cama para acá-, añadió Ana Ligia, a quien los nuevos coches le parecieron mejores que los viejos por comodidad y belleza.
Pero antes de ella, varios centenares de pasajeros más habían abordado ese mismo tren, que partió a las 9:00 a.m. de la estación Niquía y llegó hasta Itagüí.
Tras ese, venían otros tres y aunque se había anunciado por la prensa, a la mayoría de usuarios el estrén de vagones los tomó por sorpresa.
Como a Marina Montoya, la primera que puso sus pies en el coche nuevo y que saludó el ingreso llevándose sus manos al rostro, en señal de asombro, de sorpresa.
-¡Uy!, que emoción, qué cosa tan linda y tan maravillosa-, dijo sin que nadie le preguntara nada aún.
¡Claro!, al vagón -en Niquía- no entró como si nada. El ingreso fue con honores. Al cruzar la puerta junto a otras veinte personas, una corte de aplausos la recibió con entusiasmo y un coro gritó "bravoooo".
Quienes aplaudían y gritaban eran empleados del Metro que acompañaron el primer viaje con el gerente, Ramiro Márquez, a la cabeza.
Algunos usuarios que intentaron posar de indiferentes, terminaron contagiados de la emoción de los demás.
Como la joven Lina Lopera, que entre sonrisas respondió que los nuevos trenes le habían parecido bonitos, modernos y muy amplios.
-Todo se ve mucho mejor, la silletería, las puertas, la suavidad-, señaló.
La cultura metro
A los que estrenaron coche les tocó conocer de frente a Ramiro Márquez, quien aprovechó para recalcarles, silla a silla, que los nuevos coches -12 de un total de 39 que irán llegando en 2012- son un regalo de Navidad.
-Es un traído del Niño Dios que les hacemos para darles un mejor servicio. Cuidémoslos y reactivemos esa cultura metro que a ratos se pierde, de darles el puesto a los ancianos, las mujeres, ¡y gócenlos que son de ustedes!-, les recalcó.
Ellos, muy tiesos y muy majos en sus nuevas sillas, oyeron con atención y le dijeron gracias. Hubo sonrisas y hasta compromisos.
-¡Claro, hay que cuidarlos porque son nuestro patrimonio-, dijo Karen Solano, que salió más pinchada, pues no fue sino estrenar vagón para decir que, "ya los otros están como viejitos, dan pereza".
Pues hay que decirle que tampoco, que los viejos seguirán rodando con los nuevos, pues no es un reemplazo sino una suma de trenes para ofrecer mejor servicio.
Los nuevos, que para algunos se parecen a los coche-balas, están intercomunicados y la gente puede pasarse de un vagón a otro.
Para hacer un símil con los humanos, los nuevos por fuera se ven más cachetones, robustos e imponentes. Tienen zonas para discapacitados, triple barra vertical que le da más comodidad a los que van de pie, y ruedan con mucha más suavidad.
Tal vez sea por nuevos, pero el viaje fue más agradable, "como en avión", según comentó Melissa Restrepo, una chica que vibró de emoción cuando abordó el sistema, pues desde el jueves que supo que ayer a las nueve arrancaban los trenes, esperó que le tocara viajar en ellos.
Y coincidió. Por eso estaba feliz, tanto que invitó a cuidarlos y a quererlos mucho, "porque son otro avance de nuestra ciudad, que nos pone orgullosos".
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8