La escultura del tigre que a finales de la década de 1940 tumbó a un alcalde por el derroche que promovió durante la fiesta tras su caza, fue desmontada del lugar que ocupaba en el parque principal de Amalfi para dar paso a una imagen, que si bien es venerada, no parece representar tanto en la historia del municipio: un busto de Santa Laura.
El argumento del alcalde de Amalfi, Oscar Mario García, para justificar el cambio, es que ese municipio fue excluído de la celebración por la reciente canonización de la Madre Laura Montoya.
El alcalde dice que los años en que la Madre Laura vivió en el municipio y el hecho de que incluso haya llegado a ser rectora del colegio, es razón suficiente para que se valore el lugar que ocupó el pueblo en el camino de la religiosa hacia la santidad.
Sin embargo, las opiniones están divididas y aunque García sostiene que el 90 por ciento de los amalfitanos está de acuerdo con su decisión, son muchas las personas que se preguntan dónde se hizo la consulta y a quiénes se les preguntó si pefieren al tigre o a la santa.
La administración explica que el tigre permanecerá en el parque principal, que simplemente se moverá un poco para compartir ese espacio con el busto de Santa Laura y con otra escultura del tigre, un poco más pequeña, que está en el parque incluso antes de que llegara el que fue desplazado.
Las obras de la nueva escultura ya comenzaron y el tigre permanece cubierto en el sitio que ahora le corresponde a la espera de que lo instalen como es debido para reemplazar a un eucalipto que cortaron porque también le llegó su hora.