La discusión sobre la reforma pensional hay que separarla por tipo de régimen existente.
Los problemas de ambos son distintos y la cobertura parece ser uno de los pilares con los cuales el Gobierno quiere basar la discusión y muy seguramente con esa intención radicará en marzo el proyecto de Ley que reformaría el sistema pensional.
Descarta de plano el Gobierno incrementar tanto las semanas como el monto de la cotización y la edad de jubilación (será a lo mejor el resultado de otra futura y necesaria reforma).
Es claro, en Colombia existen dos grandes regímenes excluyentes y, además, en franca competencia.
El de régimen de prima media con prestación definida, donde están los principales problemas de financiación, y que es administrado por Colpensiones, y el régimen de ahorro individual, administrado por los fondos privados de pensiones.
Además, existen unos regímenes pensionales especiales que por fortuna están marchitándose, los cuales le cuestan al contribuyente miles de millones de pesos.
Claro está que si la preocupación del Gobierno es la cobertura, pues hay dos modos de incrementarla: la ideal, que es dinamizando el mercado laboral, de modo que se cree empleo y se formalicen más trabajadores que ahorren para su pensión, o asumir un gran costo fiscal para pensionar (con lo mínimo) aquellos trabajadores que llegan a la edad del retiro sin una pensión o sin el ahorro suficiente.
Los costos fiscales deberían ser una variable de decisión en cualquier reforma que proponga este y cualquier gobierno.
Uno sí quisiera una reforma pensional integral que solucionara parcialmente los problemas de cobertura, la inequidad en el régimen de prima media (que cuesta anualmente entre 4 % y 5 % del PIB) y que fortalezca los fondos privados de pensiones.
Pero me temo que la que propondrá el Gobierno no será una reforma de gran calado, puesto que hacer las reformas integrales y sustanciales sería asumir un gran riesgo político, a un año largo las elecciones para Senado y Cámara y para las presidenciales.
Pensar una reforma integral debería considerar seriamente marchitar gradualmente el régimen de prima media, eso iría disminuyendo el hueco fiscal y, de paso, la discusión sobre incrementar la edad de jubilación perdería sentido, pues en el régimen de ahorro individual ese no es un problema.
El problema de este régimen es la baja formalización de trabajadores que impide el ahorro para una pensión, de modo que incrementar el empleo y la formalización fortalecería los fondos de pensiones y mucha gente podría ahorra para la vejez.
El régimen de prima media debe marchitarse, a menos que en el mercado compita en las mismas condiciones, en especial en cuanto a los beneficios, que los fondos de pensiones privados.
Pues siempre es más fácil que otros hagan el esfuerzo y ahorren para que unos pocos tengan una pensión -que en muchos casos es muy superior a los aportes-.
Hay que decirlo, un sistema pensional equitativo debe basarse en un principio inviolable: la pensión de las personas debe guardar cierto equilibrio con su contribución.
@jhbarrientos
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