Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Cabecillas recluidos en El Pedregal piden que les den hora de Sol

  • Cabecillas recluidos en El Pedregal piden que les den hora de Sol | El defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, conoció cuál es el esquema de la cárcel El Pedregal. Foto Manuel Saldarriaga.
    Cabecillas recluidos en El Pedregal piden que les den hora de Sol | El defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, conoció cuál es el esquema de la cárcel El Pedregal. Foto Manuel Saldarriaga.
11 de enero de 2013
bookmark

“Cuando salga de la prisión, tendré un cambio, me llevo lo bueno y rechazo lo malo, salgo con la frente en alto”, dice Blanca Marroquín, una de las 10 internas del pabellón de mínima seguridad del bloque femenino, en la cárcel El Pedregal de Medellín.

La mujer de 41 años recibe en su celda una comisión encabezada por el Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora; la directora Regional del Inpec, Diana Rúa; y el personero de Medellín, Rodrigo Ardila, entre otros funcionarios.

El recinto, en esta parte de la cárcel, es espacioso y ajeno a la clásica visión de reos apeñuscados que comparten hasta la misma bocanada de aire. Al contrario, es limpio, tiene un televisor de pantalla plana y alberga camarotes marcados con el nombre de cada chica, algunos usados como mesa de tocador por las cremas y champús que los adornan.

En la entrada hay un aviso pintado en cartulinas que dice bienvenidos, y en la pared del frente otro que reza: “no ingresar material pornográfico al APAC”.

Pernoctar en ese lugar es uno de los beneficios de las internas que participan de la metología de Asociación para la Protección y Apoyo a los Condenados, APAC, que fue diseñada en Brasil hace 40 años y se aplica actualmente en la penitenciaría.

La directora Regional del Inpec, Diana Rúa, explica que una de las novedades del programa es que “involucra el entorno familiar de las internas, para que las acojan al salir y no haya reincidencia en los delitos”.

A Blanca Marroquín, por ejemplo, la esperan su madre, sus hermanas, dos hijas y cuatro nietos, en la vereda El Marfil del municipio de Puerto Boyacá (Boyacá).
 
El pecado y el perdón
Cuando a Blanca Marroquín se le pregunta por las razones que la llevaron a la cárcel, responde con las palabras medidas, sin dar detalles y sin poder ocultar un dejo de vergüenza. “Me condenaron por secuestro simple a 37 años y seis meses, yo apelé y al final me quedó en ocho años”, comenta.

Su rostro se esombrece un poco más cuando confiesa que la víctima de ese rapto fue un bebé de apenas 20 días de nacido.

- “¿Y por qué razón lo secuestró?”, le indago.
- “Yo estaba en el lugar equivocado”, contesta apretando los labios y evadiendo la mirada.

Fue capturada el 8 de agosto de 2008 y pasó los primeros dos años de la pena en la cárcel Picaleña de Ibagué, hasta que la remitieron a El Pedregal. “Aquí hay mucha disciplina”, asegura.

La directora Rúa acota que para ser vinculada a la metodología APAC, una reclusa “debe tener voluntad y reunir un perfil especial”.

Blanca Marroquín afirma que está dispuesta a pedir perdón por su conducta y guarda esperanza en que la visita del Defensor del Pueblo sirva para que se concrete un programa con el Sena, que facilite la redención de su condena.

Hasta ahora ha pagado 53 meses de cárcel, a los cuales se suman 11 meses más por su participación en las actividades de redención. “El perdón es mi proyecto”, concluye, con tono de esperanza.
 
El patio de los cabecillas
Después de visitar el pabellón de mínima seguridad, en la mañana de este viernes, el defensor Otálora continúa su recorrido hacia el ala masculina del penal.

Al ver las cámaras de fotografía y video en la zona externa, algunos presos gritan desde las ventanas. “¡Estamos es secuestrados!”, “¡nos están dejando morir!”, “¡oeee, televisión, ooeee!”, exclaman tratando de captar una toma.

En el séptimo y último piso del bloque E están recluidos 69 presuntos cabecillas de alto perfil, de bandas como “los Urabeños”, “los Rastrojos” y “la Oficina”. Entre ellos, alias “Lucho”, procesado por el secuestro y masacre de nueve personas en Sopetrán (24/4/11); “el Zar del Oro”, un empresario de Remedios señalado de financiar a la banda “Seguridad Héroes del Nordeste”; y “Jorge 18”, implicado en la matanza de 10 campesinos en Santa Rosa de Osos.

En el trayecto a ese patio, la directora Rúa cuenta que se optó por juntarlos para evitar que formen cacicazgos en otros pabellones. Añade que desde la fuga de seis reclusos, cuando estaba recién inaugurada la cárcel (31/10/10), no han ocurrido desmanes semejantes, pero “constantemente detectamos planes para rescatarlos en los traslados”.

En el salón de los cabecillas sobresale la figura de “Beto”, presunto líder de “la Oficina”, desplazándose por el sitio en su silla de ruedas, amparado por dos internos que miran a lado y lado como si fueran sus escoltas.

El recluso, arrestado el pasado 24 de mayo y judicializado por concierto para delinquir, perdió media pierna en el 2000, cuando sobrevivió a un tiro de fusil que le dejó una grave herida.

Para recibir a la comisión de funcionarios se aproxima un vocero del pabellón y, tras un breve saludo, notifica su primera queja: “Vea esta luz artificial, las 24 horas prendidas esas lámparas, nos estamos quedando ciegos”, dice apuntando con el dedo a las lámparas de neón.
 
El balance
La reunión con los cabecillas se realiza sin la presencia de los periodistas, por orden del Inpec. Al salir, el defensor Otálora narra que los reos pidieron una hora de sol al día.

La petición es compleja, según la directora Rúa: “Les hemos dicho a los internos que es una cuestión de reglamento e infraestructura, no tenemos un espacio propicio, tocaría hacer una adecuación al edificio y eso debe aprobarse por la Dirección del Inpec”.

Otálora declara que El Pedregal es una cárcel ejemplar en Colombia, por su organización y porque no tiene hacinamiento. A fecha de este viernes, hay 1.213 mujeres y 1.191 hombres (614 sindicados y 577 condenados); la teniente de guardia Gisela Zuleta explica que eso representa, si mucho, un sobrecupo de 15 personas.

“Estaremos haciendo un seguimiento a los programas de las cárceles”, promete el defensor, “donde el problema sigue siendo la atención en salud”.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD