Querido, cándido y a veces lamentable Crédulo, creo que usted representa a una gran masa de hombres y mujeres que dan por hecho (en calidad de verdad) cualquier cosa que les diga una información o delirio proveniente de la red de Internet, lugar en el que abundan delirantes, profetas, pastores en busca de rebaño, científicos incomprendidos y hasta extraterrestres.
Es que el sitio es muy propicio para jugar con los miedos de tantas personas alteradas (los urbanícolas) que, como dice Umberto Eco, solo entienden lo que creen.
Ya quisieran las religiones que sus fieles tuvieran tanta fe, como usted Crédulo, que admite como certidumbre absoluta lo que los medios virtuales le han revelado sin cuestionarse sobre las imágenes (casi siempre montajes) y el rigor de los textos, que acuden a cualquier cosa para acreditar investigación.
Y si bien lo que parece verosímil no es certeza, de lo primero se valen estos mensajes: de que usted cree y no cuestiona.
Cada tanto, amigo Crédulo, llegan correos electrónicos anunciando que D's lo ha dicho, que lo de tal tragedia ya se sabía, que con bendiciones especiales (siempre y cuando anexe otra cadena de correos) el dinero llegará por montones, que la tierra cambiará de forma a partir de tal fecha, que Nostradamus vuelve a acertar, que el Sida no existe, etc.
Y la gente, como usted, aterrada por tanta información asustadora o que lleva a una frustración continuada pues ninguna de las ilusiones se cumple, se sumerge en ese apocalipsis informático y, en lugar de emerger de esa polución, como lo haría un ser inteligente, termina gustando de la porquería, del caos, de la ignorancia atrevida y la acumulación de miedo. Porque la credulidad no es respuesta sino incertidumbre.
Es claro, cándido Crédulo, que la tierra tendrá fin. El sol que es una estrella, se convertirá en una nova y acabará explotando. Y todo el sistema solar no será más que partículas que serán lanzadas al infinito y, recordando a Carl Sagan, todo será silencio y nadie se acordará de nosotros. ¿Pero cuándo será eso? No lo sabemos.
Y si comienza a darse, se demorará millones de años en suceder, pues el sol no es una bombilla que se apaga hundiendo off. Así que ni los mayas ni las ciudades sumergidas en el mar de Japón ni el relamido Nostradamus son indicación de ningún punto final cierto. Y si bien hay problemas de contaminación, sobrepoblación, mal uso de la tecnología, confusión social, el hecho de que los nombremos nos lleva a tratar de solucionarlos y no a llorar.
Crédulo, personaje que todo lo cree para mal o para hacerse ilusiones acerca de alcanzar lo que no ha construido. El Crédulo (este nombre pareciera latino), como buen sicópata, busca destruir la realidad que lo rodea, pero incluye en ella a los demás. Y así confía en que su mal es general. Hay que ver. Y creer.
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