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¿Será la hora de los 9 colombianos en el Mundial? Colombia necesita de sus goles

Los delanteros colombianos llegan al Mundial respaldados por grandes números en Europa, pero con la deuda pendiente de trasladar ese poder goleador a la Selección. Entre la presión histórica sobre el número 9, los fantasmas de la falta de eficacia y la ilusión renovada, Colombia vuelve a poner sus esperanzas ofensivas en Córdoba, Cucho Hernández y Luis Suárez.

  • Luis Suárez, Juan Camilo Hernández y Jhon Córdoba son los hombres que Lorenzo eligió para esa posición en el Mundial, y se espera que, si tienen la oportunidad, respondan con goles. FOTOS GETTY
    Luis Suárez, Juan Camilo Hernández y Jhon Córdoba son los hombres que Lorenzo eligió para esa posición en el Mundial, y se espera que, si tienen la oportunidad, respondan con goles. FOTOS GETTY
hace 2 horas
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En el fútbol existe una verdad que parece inalterable: la responsabilidad del gol casi siempre termina recayendo sobre el delantero centro. Sobre el número 9. Sobre ese atacante que vive entre los defensores centrales, que juega muchas veces de espaldas al arco, que soporta los golpes, las críticas y la presión constante de convertir en gol cada oportunidad que recibe.

El delantero de área es, históricamente, el encargado de poner la última puntada de las jugadas elaboradas. Puede que el fútbol moderno exija participación colectiva y que los goles deban ser responsabilidad de todo el equipo, pero para los hinchas y la opinión pública el juicio casi siempre termina siendo individual. Si el equipo gana, el goleador suele ser héroe; si pierde o falla opciones claras, es el primero en quedar señalado.

Y en Colombia, esa discusión alrededor del gol se ha vuelto recurrente durante los últimos años. Las últimas participaciones mundialistas de la Selección dejaron sensaciones encontradas alrededor de sus delanteros. El equipo logró competir, emocionó al país y dejó actuaciones memorables, pero paradójicamente sus máximas figuras ofensivas no terminaron siendo los delanteros centro llamados a marcar diferencias.

En el Mundial de Brasil 2014 Colombia llegó con una ausencia que parecía imposible de reemplazar: Radamel Falcao García no pudo disputar la Copa debido a una lesión de rodilla sufrida meses antes del torneo. La baja de Falcao fue devastadora emocionalmente para el país. En ese momento era considerado por muchos como el mejor delantero centro del mundo. Sin embargo, el equipo tuvo que reinventarse.

Jackson Martínez, Teófilo Gutiérrez y Carlos Bacca asumieron la responsabilidad ofensiva. Entre ellos, Jackson fue quien logró tener un mayor impacto, mostrando momentos importantes y aportando goles valiosos. Pero la gran figura ofensiva de aquella Selección terminó siendo James Rodríguez.

James no solo se convirtió en el hombre gol de Colombia, sino que terminó como máximo goleador del Mundial con seis anotaciones. Aquella Copa dejó una conclusión clara: Colombia podía sobrevivir incluso sin su gran 9, porque el equipo encontraba el gol desde otros sectores del campo.

Cuatro años después, en Rusia 2018, por fin Falcao pudo disputar un Mundial. Era uno de los grandes pendientes de su carrera. Había esperado durante años ese momento y el país entero compartía el deseo de verlo marcar. El gol llegó frente a Polonia.

Fue una anotación cargada de emoción. No solo representó el primer gol mundialista de Falcao, sino también la recompensa para un futbolista que había atravesado lesiones, recuperación y frustraciones para volver a competir al máximo nivel. Pero nuevamente el principal referente goleador del equipo no terminó siendo el delantero centro. En aquella Copa del Mundo apareció Yerry Mina como el hombre decisivo. El defensor central se transformó inesperadamente en el salvador ofensivo de Colombia.

Ahora, con un nuevo Mundial a punto de comenzar, el foco está puesto especialmente sobre tres nombres: Jhon Córdoba, Juan Camilo “Cucho” Hernández y Luis Suárez. Los tres llegan respaldados por grandes temporadas en sus clubes. Los números los avalan. Marcan goles constantemente en ligas competitivas de Europa. Sin embargo, la gran preocupación aparece cuando visten la camiseta de la Selección. Ni Córdoba ni Cucho Hernández han logrado trasladar plenamente su potencial goleador al combinado nacional. Mientras tanto, Luis Suárez, quien había dejado una imagen poderosa como depredador del área en el último partido de Eliminatoria frente a Venezuela, perdió confianza en los amistosos ante Croacia y Francia. Especialmente ante Croacia quedó marcado por una ocasión increíble desperdiciada que rápidamente se convirtió en objeto de memes y burlas en redes sociales. Esa es precisamente la realidad del delantero: puede pasar de héroe a villano en cuestión de segundos. Sin embargo, lo que ocurre en la Selección contrasta radicalmente con lo que muestran semana tras semana en sus clubes de Rusia, España y Portugal respectivamente.

Cucho Hernández: movilidad y generación constante

Juan Camilo “Cucho” Hernández ha firmado una temporada destacada en LaLiga. El atacante sumó 11 goles en 32 partidos. Siete de esas anotaciones fueron en condición de local y cuatro como visitante. Su promedio goleador es de 0.38 goles cada 90 minutos. Además, registra 14 participaciones directas de gol entre anotaciones y asistencias, lo que representa una contribución ofensiva de 0.49 por partido.

En cuanto a volumen ofensivo, el Cucho ha realizado 88 disparos en 32 partidos. De ellos, 27 fueron a puerta y 61 terminaron desviados. Su precisión de disparo es de 30.68%. El colombiano convierte un gol cada ocho disparos y promedia 3.03 remates por cada 90 minutos.

Las estadísticas muestran un delantero activo, participativo y con alta capacidad para generar peligro. El problema aparece en la eficacia final.

Córdoba: potencia y gol

Jhon Córdoba atraviesa posiblemente uno de los mejores momentos de su carrera. Marcó 17 goles en 28 partidos de la Premier League rusa. Once de esos goles fueron en casa y seis como visitante. Su promedio goleador alcanza 0.62 goles por partido, una cifra muy destacada. Además, suma 23 participaciones de gol entre anotaciones y asistencias, alcanzando una incidencia ofensiva de 0.83 por encuentro. Córdoba no solo marca mucho, sino que constantemente genera oportunidades de alta calidad. En total, ha realizado 86 disparos. De ellos, 39 fueron a puerta, alcanzando una notable precisión del 45.35%.

Anota un gol cada 5.06 disparos y ejecuta 3.12 remates por partido. Los números describen un delantero más eficiente, más preciso y más agresivo frente al arco.

Luis Suárez: el más letal

Entre los tres delanteros, Luis Suárez aparece como el atacante más contundente de la temporada. En la Liga portuguesa registró 28 goles en 32 partidos, una cifra extraordinaria. Además, sumó 34 participaciones directas de gol. Su promedio alcanza 0.93 goles por cada 90 minutos y participa en 1.13 goles por partido. En términos de remates, ha realizado 136 disparos, con 60 de ellos a puerta. Su precisión alcanza el 44.12%. Convierte un gol cada 4.86 disparos y promedia 4.53 remates por encuentro. Las cifras reflejan un delantero extremadamente agresivo, que vive constantemente cerca del área rival y que posee una capacidad goleadora superior al promedio.

No es crear, sino convertir

Aunque la percepción general alrededor del gol en Colombia suele ser pesimista, existe un dato alentador: la Selección anotó 28 goles durante la Eliminatoria. Esa cifra estuvo únicamente por debajo de Argentina, que convirtió 31. Además, Colombia superó a selecciones históricamente fuertes como Brasil, que anotó 24, y Uruguay, que marcó 22. Sin embargo, Colombia todavía no supera un promedio de 1.5 goles por partido.

Arnoldo Iguarán, uno de los máximos goleadores históricos de la Selección Colombia, cree que parte del problema tiene un fuerte componente emocional y psicológico. “La camiseta de la Selección pesa”, afirma. Para Iguarán, muchos delanteros no logran trasladar automáticamente su rendimiento de clubes al combinado nacional. La presión mediática, la expectativa del país y la ansiedad terminan afectando el rendimiento.

Según el histórico delantero, los goles son fundamentales para romper ese bloqueo mental. “Un atacante que empieza a marcar gana confianza, tranquilidad y termina soltándose futbolísticamente”.

Pero Iguarán también apunta hacia otro aspecto importante: el planteamiento táctico de Néstor Lorenzo. El exdelantero considera que Colombia, en determinados partidos, adopta una postura más defensiva y conservadora. En lugar de provocar constantemente el error del rival, el equipo suele esperar más. Eso limita la cantidad de situaciones ofensivas y reduce los espacios para los delanteros.

En cambio, en sus clubes, Córdoba, Cucho Hernández y Suárez juegan en esquemas mucho más ofensivos, rodeados de compañeros volcados al ataque y con mayor volumen de llegadas.

No hay mucho más

Rubén Darío Hernández coincide con Iguarán en que actualmente los tres delanteros convocados representan lo mejor que tiene Colombia en el fútbol internacional. “Indudablemente los tres 9 más importantes que tenemos a nivel mundial son ellos”, sostiene. Aunque algunos sectores pidieron la convocatoria de Kevin Viveros o mencionaron a Jhon Durán como alternativas, Hernández considera que ninguno llegaba en un momento claramente superior. Por eso, para el exdelantero, el país debe respaldar a Córdoba, Cucho Hernández y Luis Suárez, esperando que puedan explotar definitivamente en el Mundial.

Tanto Iguarán como Rubén Darío Hernández coinciden en otro punto preocupante: en el fútbol colombiano los goleadores siguen siendo futbolistas veteranos. Dayro Moreno y Hugo Rodallega continúan destacándose en la liga local pese a su edad, demostrando profesionalismo y vigencia.

Sin embargo, existe la duda de si ese rendimiento podría trasladarse a la exigencia física y competitiva de un Mundial.

La situación deja al descubierto un problema estructural: Colombia no ha producido en cantidad suficientes delanteros jóvenes con continuidad goleadora internacional.

También aparece el nombre de Alfredo Morelos, quien atraviesa un buen momento. Aun así, los exjugadores consideran que actualmente sigue por debajo de Córdoba, Cucho Hernández y Luis Suárez.

Rubén Darío Hernández resume la esperanza actual con una frase contundente: “Hoy tenemos goleadores. En otros mundiales no tuvimos a Falcao en su mejor momento; hoy sí lo tenemos a Suárez”.

La importancia de la mente

Otro exdelantero de Selección Colombia, Hamilton Ricard, profundiza aún más en la dimensión psicológica del gol.

Para él, el principal problema está en la fortaleza mental del atacante.

Ricard explica que el delantero debe entrar al área convencido de que la jugada terminará en gol. La confianza resulta fundamental para tomar mejores decisiones. También habla de aspectos técnicos específicos.

Según el exfutbolista, el delantero moderno muchas veces recibe y remata demasiado rápido, sin analizar correctamente la ubicación del arquero. Para Ricard, el atacante debe buscar siempre el palo contrario y ubicar el balón lejos del alcance del guardameta. Además, señala otro problema recurrente: “Muchos delanteros llegan mal perfilados al momento de definir, lo que obliga al cuerpo a adoptar posiciones incómodas y reduce la precisión”.

Ricard cree que los delanteros colombianos generan suficientes ocasiones, pero desperdician demasiadas por errores mentales, técnicos y de ejecución. Incluso cuestiona la eficacia real de los atacantes pese a sus buenos números.

“Es cierto que llegan como goleadores en Europa, pero si uno mira todas las oportunidades que tuvieron por partido, deberían haber anotado mucho más”, argumenta.

Selección que reparte el gol

A pesar de todas las dudas alrededor del delantero centro, Colombia tiene una característica histórica que puede convertirse nuevamente en fortaleza: el reparto colectivo del gol. En 2014 apareció James Rodríguez. En 2018 surgió Yerry Mina.

Y ahora el cuerpo técnico insiste en la idea de que la responsabilidad ofensiva debe ser compartida por todos.

Volantes, extremos, defensores y delanteros tienen obligación de participar ofensivamente. Esa solidaridad futbolística ha sido una constante en las mejores versiones de la Selección Colombia.

Sin embargo, por más colectivo que sea el fútbol moderno, el delantero centro seguirá siendo observado con lupa.

El número 9 siempre será señalado como el hombre llamado a marcar diferencias frente al arco rival.

Porque en el fútbol, especialmente en los mundiales, los delanteros viven bajo una regla implacable: pueden jugar mal y marcar, y serán héroes; pero si juegan bien y fallan el gol decisivo, cargarán con todas las críticas.

Y justamente ahí, en esa presión permanente, Colombia espera encontrar finalmente al goleador que necesita para soñar en grande.

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