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Deportes | PUBLICADO EL 06 septiembre 2022

Rafael Nadal, la leyenda del tenis que se acerca al retiro, ¿cómo fue su 2022?

Nadal fue eliminado en los octavos de final del Abierto de Estados Unidos del 2022, en el que fue uno de sus últimos partidos del año.

  • El tenista español es el hombre que más títulos de Grand Slam ha ganado en la historia del tenis con 22. FOTO: EFE
    El tenista español es el hombre que más títulos de Grand Slam ha ganado en la historia del tenis con 22. FOTO: EFE
  • El tenista español es el hombre que más títulos de Grand Slam ha ganado en la historia del tenis con 22. FOTO: EFE
    El tenista español es el hombre que más títulos de Grand Slam ha ganado en la historia del tenis con 22. FOTO: EFE
Brandon Martínez González

El tiempo no perdona a nadie y el tenista español Rafael Nadal es la viva muestra de ello. Cuando empezó a sonar en el plano internacional del tenis tenía el cabello largo, una expresión facial de joven que se quiere comer el mundo, que confiaba en la fuerza de sus brazos y la velocidad de sus piernas para ganar todos los puntos que jugaba. Pero tenía un problema: cuando estaba abajo en el marcador se desesperaba.

Con el paso del tiempo maduró en todos los sentidos: se volvió un tenista más sólido, no solo en el aspecto físico, sino también en el mental, que es más del 80% del éxito en un deporte desgastante y exigente. Precisamente en ese aspecto “Rafa” es uno de los deportistas más completos y eso se debe, en parte, gracias al acompañamiento mental que le hizo su tío, Toni Nadal.

También cambió su expresión facial, en el US Open del 2022, su rostro ya dejaba ver los vestigios de algunas arrugas y en el lugar en el que estaba su espesa cabellera, ahora reluce una inminente calvicie que el tenista logra disimular con los hilos delgados de pelo que le quedan y las bandas que se pone en la cabeza.

En definitiva el tiempo es inclemente y acaba los presentes perfectos: Nadal había tenido en 2022 uno de los mejores años de su carrera. Luego de asumir la enfermedad de Müller-Weiss, una patología degenerativa que padece en uno de sus pies, y hacer sobre esforzar su cuerpo para hacer lo posible por recuperarse, ganó dos de los cuatro torneos de Grand Slam del año y una lesión lo marginó de disputar el paso a la final de Wimbledon.

Un inicio de año increíble

En enero todo era incertidumbre. Se especulaba con que el retiro tenístico de Nadal estaba cerca y no había certeza sobre el nivel tenísitico que podría tener. Pero poco a poco avanzó de ronda en ronda en el Abierto de Australia, incluso jugando partido de cinco sets en los que tuvo que remar desde la desventaja para ganar.

Pero contra todos los pronósticos se instauró en la final, en la que se enfrentó contra el ruso Daniil Medvedev un joven de 25 años, espigado, de 1,98 metros de altura, y con cuerpo delgado que venía de ganar el Abierto de los Estados Unidos de 2021 frente a Novak Djokovic, en lo que fue una de las sorpresas en el mundo del tenis.

Y Nadal sabía que el partido no sería sencillo. Hubo necesidad de cinco sets para definir al campeón. Rafa empezó perdiendo los dos primeros sets, con parciales de 2-6 y 6-7, pero en el tercero salió como un toro, se lo llevó con un apretado 6-4, mismo marcador que repitió en el cuarto set, y en el definitivo, que fue más parejo y disputado, se impuso con un 7-5 que lo llevó a conseguir su título número 21 de Grand Slam.

Se fue un paso adelante en la pugna con Djokovic por ser el hombre más ganador de la historia del tenis. Todo pintaba bien para Nadal. El único obstáculo con el que tenía que sortear era su enfermedad, que es degenerativa, por lo que con el paso de los años puede que tenga consecuencias más graves para el tenista.

Pero eso, al parecer, no le importó a Nadal porque siguió en competencias, y aunque en la caja mágica de Madrid perdió en los cuartos de final del abierto de la capital española, frente al joven Carlos Alcaraz, que está llamado a tomar el cetro como el mejor balear sobre las pistas del mundo, llegó al Roland Garros, su torneo favorito, con la convicción absoluta de que conseguiría su título 14 y alargaría su dominio sobre el polvo de ladrillo.

Y lo hizo, aunque el proceso fue complicado. Se le veía en el rostro la expresión de dolor e incomodidad en su pie cada vez que sacaba o se tenía que deslizar sobre la pista para responder los ataques de sus rivales, que se degustaban con la idea de ser noticia en el mundo por eliminar al rey del polvo de ladrillo en las cachas parisinas.

Pero ninguno pudo, ni siquiera el serbio Novak Djokjovic, que para ese momento y sin saberlo disfrutaba sus últimos meses siendo el número uno en el ranking de la ATP, con quien se enfrentó en los cuartos de final y a quien “borró de la cancha” y solo le permitió llevarse uno de los cuatro sets que se jugaron. Con un 6-2, 4-6, 6-2 y 7-6 (7/4), Nadal consiguió el cupo a las semifinales.

En esa instancia se batió con el alemán Alexander Zverev, un joven de 25 años y casi dos metros de estatura que, en una infortunada acción, se dobló uno de sus tobillos y se tuvo que retirar. Rafa llegó a la final de su pista favorita y sin problema derrotó al Danés, de 23 años,. Casper Ruud, que estuvo en la academia de formación del español, y en esa ocasión se enfrentó con su ídolo de infancia.

Nadal celebró porque consiguió su título 14 del Roland Garros y el 22 de Grand Slam. Se convirtió en el hombre más ganador de la historia de los grandes del tenis.

Cierre con tintes de oscuridad

Pero la luz con la que inició Nadal el año se empezaría a opacar con el paso de los meses. Cuando llegó a Wimbledon, su nivel ya no generaba dudas como en enero antes de empezar a competir en Australia. Por el contrario era uno de los favoritos para llegar a la final y seguir extendiendo su leyenda en los torneos de Grand Slam.

Pero el tiempo con sus injusticias le pasó factura de los esfuerzos físicos que hizo y en el partido de cuartos de final, en el que derrotó al estadounidense Taylor Fritz con parciales de 3-6, 7-5, 3-6, 7-5 y 7-6 (10/4), tuvo un problema físico en sus abdominales que le valió la recriminación de su padre, que le pidió en medio del partido que abandonara el torneo.

Pero Nadal, fiel a su estilo y fortaleza mental terminó el juego, y tras ser sometido a revisión médica, anunció a la opinión pública que no disputaría la semifinal, al día siguiente, frente al australiano Nick Kyrgios, que luego perdería la final con Djokovic.

En ese momento algo se rompió. Nada volvió a ser lo mismo para Nadal, que, un par de días atrás había anunciado en una rueda de prensa que su esposa, Xicas Perello, estaba embarazada. Rafa se recuperó en tiempo récord y regresó a las pistas, con un poco de precaución, en el Másters 1.000 de Cincinnati, en el que fue eliminado en su primera salida por el joven croata Borna Ćorić, de 25 años.

Con ese antecedente sobre cancha dura llegó al Abierto de los Estados Unidos, el último Grand Slam del año. Todos en las pistas esperaban que Nadal, con la ausencia de Djokovic en el torneo, se quedara con el campeonato y alcanzara su título 23 de los grandes, igualara a Serena Williams y se pusiera a uno de la australiana Margaret Court, la más ganadora de la historia del deporte blanco con 24.

Todo empezó bien. Sin mayor dificultad logró avanzar hasta la tercera ronda, hasta que el lunes 5 de septiembre fue eliminado, en los octavos de final, por el afroamericano Frances Tiafoe, de 24 años de edad, quien cuando terminó el partido se agarró la cabeza como quien no cree lo que acaba de conseguir.

De esta manera, sin pena y sin gloria en el segundo semestre del año, terminó el 2022 para Rafael Nadal, que tiene 36 años y aseguró a los medios, después de finalizar el partido, que aún no sabe en qué momento regresará a competencias, pues tiene cosas más importantes de su vida personal, de la que ocuparse en este momento.

Algunos expertos apuntan a que a Nadal le quedarán dos o tres partidos más en el alto rendimiento hasta que tome la decisión definitiva de retirarse de las pistas. Tal vez lo haga en el Roland Garros de 2023, donde seguro buscará cerrar con brecha dorada su larga carrera tenísticas y despedirse de los aficionados en la pista donde más veces ha sido feliz, emulando lo que hizo Serena Williams al retirarse luego de estar en Estados Unidos.

Nadal ya tiene su nombre escrito con letras doradas en la historia del tenis, y ahora, como pasa con los grandes deportistas, estamos asistiendo al inicio de la caída de la caída del emperador que dominó durante las tres décadas que van del Siglo XXI en el deporte blanco. En definitiva, el tiempo no perdona a nadie.

Brandon Martínez González

Estudiante de periodismo de la Universidad de Antioquia. Interesado en el periodismo narrativo y los deportes.

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