De vez en cuando la ciudad y sus espacios resignan por un rato sus rutinas para dar paso a momentos diferentes.
Ayer, por ejemplo, se dieron cita por las vías del sector Suramericana, Laureles y Estadio, así como la calle Colombia y la Avenida Ferrocarril, 3.000 personas, entre las que destacaron 600 participantes con algún tipo de discapacidad. También niños, corredores recreati.vos y atletas competitivos para dar vida a la octava edición de la carrera Corre Por Amor, “un encuentro de personas que aman la vida, el deporte y se juntan para demostrar que, sin importar la situación, todos cabemos en el mismo lugar”, como expresa la atleta Carmenza Morales.
Carmenza y su esposo Ricardo Cardeño se quedaron con la prueba en los 10 kilómetros de este certamen que organiza la Fundación Mónica Uribe y que lleva 20 años apoyando a las personas con espina bífida, una condición congénita que afecta aproximadamente a 600 niños por año en Colombia.
El evento deportivo es aliado de la Fundación para consolidar año tras año su labor de apoyo a los pacientes y sus familias, así como la sensibilización acerca de esta malformación que puede prevenirse con el consumo de ácido fólico por parte de las madres gestantes.
“Ricardo y yo siempre hemos apoyado esta carrera por la hermosa labor que hace. Y este año terminamos con el corazón lleno porque vimos una participación muy buena. Cuando uno ve que la gente madruga un domingo a contribuir a una causa y a hacer deporte se va contento a casa”, destaca Carmenza, quien resaltó también la organización y el perfecto cierre vial para brindar seguridad a los participantes. La recaudación se destinará para la Fundación RBC, que atiende personas con espina bífida en diferentes municipios de Antioquia.
Regístrate al newsletter