“Usted le dice a alguien bádminton y muchas veces no entiende, pero si le menciona el gallito, ahí mismo se acuerda”, relata William Gutiérrez, entrenador de la Liga risaraldense.
Aunque en muchos países lleva décadas de desarrollo, en el país surgió hace 15 años, como expresa Raúl Andrade, integrante de la Comisión Técnica de la Federación.
A pesar de no ser protagonista en el imaginario del deporte nacional, Andrade se muestra contento por el progreso. “Solo con decirle que empezaron tres ligas (Cauca, Santander y Bogotá) y ahora contamos con seis (se sumaron Antioquia, Risaralda y Valle del Cauca) y, próximamente, para Nacionales de 2019, seremos unas 15”.
Además, en número de deportistas, se empezó con cerca de 120 y ahora, registrados ante la entidad, hay más de 2.000.
Como un triunfo toman también el haber sido incluidos en el programa de los Juegos Nacionales de 2015.
Antioquia crece rápido
El auge repentino del deporte se debe al interés que han mostrado, en los últimos siete años, departamentos como Antioquia y Valle del Cauca.
Camilo Gallego, seleccionador de Antioquia, de Medellín y del Club Poona, expresa que esta disciplina se ha posicionado de manera vertiginosa. “Hay mucha gestión y eso invita a los chicos de diferentes sectores, creciendo el nivel técnico. Ya los niños no vienen solo a volantear (pegarle al gallito)”.
Con más de 300 practicantes en tierras paisas, sobre todo en el Valle de Aburrá, la región aporta jugadoras a la Selección nacional y muestra mucho nivel técnico, convirtiéndose en potencia, según su orientador.
Fallas internacionales
Aún así, los distintos protagonistas creen que, cuando se sale a competir con otros países, se muestra que falta mucho por aprender.
“Debe haber mayor apoyo a los deportistas para que puedan salir a foguearse, son pocos los que tienen ese privilegio. En otras partes hay mucho más desarrollo”, argumenta Pedro David Sánchez, entrenador del combinado de Chía (Cundinamarca).
Por ese motivo, cuando piensa en poder tener algún representante en Juegos Olímpicos, lo visualiza como algo lejano (más o menos en 2028). “Es un proyecto a largo plazo y necesitamos que los dirigentes le apuesten a la masificación de un deporte con mucho futuro”, puntualiza.
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