Los Spurs no fallaron ante el Everton (1-0) y acabaron en la decimoséptima posición, justo encima de la zona roja, con apenas dos puntos de ventaja sobre los Hammers (18º, 39 puntos), que ganaron 3-0 al Leeds. En su victoria del domingo ante el Everton, el autor del único gol del partido fue el mediocampista portugués João Palhinha, quien aprovechó un rechace en el 43’, después de haber enviado un remate de cabeza al palo.
Ese gol terminó permitiendo al Tottenham una tarde de gran alivio y alejó la posibilidad de un sismo en el fútbol inglés, ya que el club es uno de los diez más ricos del mundo y no juega en segunda desde hace casi medio siglo (1977-1978). “Ahora hay que invertir para construir un equipo que esté en el top, top, top la próxima temporada”, deseó su entrenador, el italiano Roberto De Zerbi.
¿Por qué el vigente campeón del Mundo no irá a la Champions?
El norirlandés Trai Hume (25’) y un gol en contra del francés Malo Gusto (50’) adelantaron al Sunderland, mientras que Cole Palmer acortó en el 56’ para un Chelsea que jugó la última media hora en inferioridad por la roja al defensa francés Wesley Fofana en el 62’.
El Sunderland acaba en un brillante séptimo puesto y logra plaza para la Europa League, un año después de haber ascendido. El Bournemouth consolidó su sexto lugar, también clasificatorio para la Europa League, al encadenar un 18º partido sin perder en liga, con un empate 1-1 ante el Nottingham Forest.
El Brighton, derrotado 3-0 por el Manchester United en esta última jornada, acaba octavo y se queda con la plaza que clasifica a la Conference League.
¿Cómo le fue al Liverpool en la Premier sin lucho?
En el resto de partidos destacaron momentos de especial connotación emotiva. Por primera vez desde hace 22 años, el Arsenal pudo recibir un trofeo de campeón de la Premier League, un título que se aseguró matemáticamente el martes de esta semana y que festejó ganando 2-1 en el terreno del Crystal Palace, a seis días de jugar la final de la Liga de Campeones contra el Paris Saint-Germain en Budapest.
En Anfield y en el Etihad Stadium, las lágrimas eran por la despedida de figuras importantes: en el Liverpool decían adiós su goleador egipcio Mohamed Salah y el defensa escocés Andy Robertson, mientras que en el City se despedían el entrenador español Pep Guardiola y el capitán portugués Bernardo Silva, principalmente.
El adiós de Guardiola al City fue con una derrota 2-1 en casa ante el Aston Villa, en un partido intrascendente entre dos clubes ya clasificados para la próxima Champions, como segundo y cuarto respectivamente.
“Si en los próximos años me véis por la calle donde sea y sois fans del Manchester City, venid a abrazarme. ¡Lo necesitaré!”, dijo Guardiola en un mensaje al público.
El Liverpool sí se jugaba algo, materializar el pase a la próxima Champions, que tenía virtualmente pero todavía no al 100% matemáticamente: el empate le hace acabar quinto y dar esa alegría especialmente a su “Faraón” Salah, un emblema de la última década de los Reds.