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“No todo era un desastre ni ahora todo es perfecto”: Arias y Matheus evitaron el triunfalismo tras el 7-1 de Nacional

Tras la histórica goleada 7-1 sobre Internacional de Bogotá, Diego Arias y Matheus Uribe destacaron la reacción del equipo, el respaldo de la hinchada y el trabajo colectivo, aunque también enviaron un mensaje de calma de cara a las semifinales.

  • Matheus Uribe marcó y acompañó a Diego Arias en la rueda de prensa. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
    Matheus Uribe marcó y acompañó a Diego Arias en la rueda de prensa. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
hace 1 hora
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El Atanasio Girardot todavía celebraba la goleada cuando en la rueda de prensa comenzó a aparecer una palabra que se repitió una y otra vez: creer.

Creer cuando el marcador estaba en contra. Creer cuando el Inter de Bogotá empató la serie apenas comenzando el partido. Creer incluso cuando Nacional no encontraba claridad en el primer tiempo. Eso fue, según Diego Arias y Matheus Uribe, lo que sostuvo al equipo antes de convertir el 7-1 en una noche inolvidable.

“Lo que sentí en los jugadores, en el banco y en el estadio era que realmente creíamos que iba a pasar”, explicó Arias. Y Nacional creyó incluso cuando todo comenzó cuesta arriba.

A los cinco minutos el Inter no solo ganaba el partido: también igualaba la serie y sembraba nerviosismo en el Atanasio. Pero en vez de ansiedad, el equipo encontró respuesta en el juego, en la pelota quieta y en una tribuna que, según Matheus Uribe, terminó jugando su propio partido. “La gente empezó a cantar mucho más duro y eso nos motiva bastante. Es el jugador número 12”, afirmó el volante, autor de uno de los goles y una de las voces de experiencia dentro del plantel.

La remontada comenzó precisamente desde un aspecto que durante buena parte del semestre había sido motivo de críticas: el balón parado. Nacional convirtió tres goles nacidos desde el tiro de esquina y transformó una debilidad en un arma demoledora. Para Arias no fue casualidad.

“Es fruto de un trabajo, de observar a los rivales y mejorar cada detalle”, aseguró el entrenador, quien además quiso destacar públicamente a los integrantes del cuerpo técnico encargados de preparar las acciones a balón detenido. “Muchas personas intervienen ahí y hoy gracias a ese trabajo pudimos disfrutarlo”.

La goleada también dejó algo más profundo que el resultado: la sensación de que el plantel empieza a responder como colectivo. Marcaron Alfredo Morelos, Edwin Cardona, Chicho Arango, Matheus Uribe y hasta Simón García con un doblete inesperado. Los titulares sostuvieron el ritmo y los suplentes entraron a elevarlo.

“Los jugadores que entraron disfrutaron el partido, mantuvieron el nivel y hasta lo elevaron”, resaltó Arias.

Pero más allá de los siete goles, tanto el técnico como Matheus insistieron en algo: el resultado no cambia la esencia del proceso. Ni todo era un desastre cuando Nacional no goleaba, ni ahora todo es perfecto.

“Los goles muchas veces hacen pensar que todo está bien y cuando no llegan parece que todo está mal”, reflexionó Arias. “Lo de hoy es fruto de un trabajo constante”.

En el camerino, durante el entretiempo, no hubo discursos desesperados. El mensaje fue insistir en la idea, mantener la calma y entender que el partido iba a cambiar si seguían jugando de la misma manera. “Estábamos haciendo un buen partido”, explicó el técnico. “Sabíamos que los espacios iban a aparecer después de los goles”. Y aparecieron.

El segundo tiempo terminó siendo una avalancha. Nacional jugó con confianza, intensidad y precisión. Cada recuperación parecía un ataque peligroso y cada avance encontraba a un equipo lanzado por el empuje de 33 mil hinchas que terminaron disfrutando una de las noches más contundentes del semestre.

Matheus resumió esa conexión entre tribuna y equipo en una frase simple: “La gente contagia”. Por eso, cuando el partido terminó, la sensación dentro de Nacional no era únicamente de clasificación. Era también la confirmación de que el equipo empieza a parecerse a lo que imaginó durante todo el semestre.

Ahora vendrá otro reto. Tolima o Pasto esperan en semifinales. Rivales más complejos, más exigentes y seguramente menos permisivos que el Inter de Bogotá. Arias lo sabe y evitó caer en triunfalismos.

“No todos los partidos se van a ganar 3 o 4-0”, advirtió. “Los rivales también tienen calidad”.

Matheus, por su parte, prefirió mirar el futuro con calma. Aunque celebró sus 100 partidos con Nacional y reconoció que sueña con volver a estar en el radar de la Selección Colombia, dejó claro cuál es hoy su prioridad. “Mi objetivo es ser campeón con Nacional”.

Y esa parece ser también la obsesión de un equipo que, después del 7-1, encontró algo más poderoso que los goles: convencimiento.

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