La ‘Tricolor’ ganó, gustó, goleó y generó todo tipo de reacciones tras campeonar en Paraguay. La contundente victoria 4-0 de la Selección Colombia frente a Argentina en la final del Sudamericano Sub-17 no terminó con el pitazo final.
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La celebración cafetera se vio envuelta en una atmósfera de tensión debido a las explosivas declaraciones de Julio Coria, futbolista de la Albiceleste, quien lanzó una advertencia cargada de agresividad y frustración tras perder el título continental.
El malestar se originó a partir de una entrevista concedida por Coria a la cadena DSports al final del partido. Al ser consultado sobre el rendimiento de su equipo y un posible reencuentro en la cita orbital, el jugador minimizó la superioridad mostrada por el conjunto colombiano en el campo y optó por un tono desafiante.
“Nada, jugamos bien, pero... nada, no voy a decir nada, es cosa de nosotros. Yo sé que los vamos a agarrar en el Mundial y les vamos a romper el orto como lo hacemos siempre... No nos faltó nada”, sentenció el juvenil ante las cámaras. La expresión, captada en video y viralizada en cuestión de minutos, fue interpretada de inmediato como una falta de respeto hacia el nuevo campeón sudamericano.
Con un tono de aparente soberbia y frustración, el jugador argentino respondió estas pocas palabras y se fue de la escena, dejando en claro la molestia frente a la derrota y el “baile” -según la opinión pública en redes- que Colombia le dio a su rival.
A pesar de esto, luego de 33 años, la Selección Colombia volvió a gritar campeón en un Suramericano Sub-17 de fútbol, en su edición número 21 realizada en Luque, Paraguay. Colombia ganó con goles de Miguel Agamez (X2), Matías Caicedo y José Escorcia.
Reacciones y rechazo generalizado: entre el folclore del fútbol y la hostilidad
El impacto de sus palabras cruzó las fronteras rápidamente. En Colombia, la afición y diversos sectores deportivos manifestaron un rechazo categórico. Las críticas se centraron en lo innecesario del tono utilizado por el futbolista, especialmente en una categoría formativa donde se espera que prevalezca la deportividad por encima de la rivalidad histórica.
A través de las redes sociales, los usuarios calificaron la declaración como “fuera de lugar” y “desafiante”. Para muchos seguidores del combinado nacional, el resultado de 4-0 en el marcador era argumento suficiente para mantener un perfil de mayor autocrítica en lugar de recurrir a la provocación verbal.
La controversia también abrió un debate sobre los límites del lenguaje en el fútbol y es que la frustración de la Selección Argentina no solo se vio reflejada con esta declaración. Desde los minutos finales del partido, los jugadores de la albiceleste intentaron provocar con golpes a los colombianos.
Tal cosa quedó evidenciada, ya que Argentina terminó con 3 expulsados, 2 de ellos (Alan Alcaraz y Simón Escobar) por la pelea en los minutos finales y, anteriormente, había visto la tarjeta roja Mateo Mendizábal, por una fuerte falta.
Mientras algunos sectores intentaron encuadrar las palabras de Echenique dentro del “folclore” del balompié sudamericano —donde las declaraciones picantes suelen ser habituales en las previas y postpartidos—, otros advirtieron sobre los riesgos de estos mensajes.
Para analistas y críticos, este tipo de expresiones contribuye a generar un clima de hostilidad innecesario entre dos selecciones cuya competencia en el continente ha crecido de forma notable en los últimos años.