Como a un corredor que cae en el momento culmen de una carrera, instituciones culturales vieron cómo su velocidad se veía cortada de tajo a mediados de marzo de 2020. El Teatro Pablo Tobón Uribe, acostumbrado a programar cerca de unos 750 eventos anuales, el doble de eventos por días que suma un año, tuvo que frenar absolutamente todo movimiento: ya no había bailarines en los corredores, ni encuentros en el café, ni conciertos, tampoco teatro.
El Metropolitano que puso a andar su estrategia de Teatro Digital y que contó con grabaciones en video y transmisiones gratuitas vía streaming, tuvo un aforo máximo aprobado de 50 personas (entre artistas y el equipo de producción) para sacar adelante eventos como el Festival Internacional de Tango, Danzamed...