Tres artistas españoles, muertos ya, que hablaban de la urgencia de asesinar asesinar el arte, tienen sus obras muy vivas en Medellín.
Organizada por la galería Joan Gaspar, la exposición conformada por 12 obras de Joan Miró, Antoni Tapies y Antoni Clavé se exhibe en la tienda de diseño BoConcept, en El Poblado.
Quien se ocupó de seleccionar los cuadros fue la artista Sara Ramírez, también grabadista, quien por su cercanía con la galería, cuya sede está en Barcelona, pudo entrar en la bodega y “esculcar en la vasta cantidad de grabados” y traer varios que conmovieran la sensibilidad del público de Medellín, como se conmovió ella con tal riqueza artística.
Miró, uno de los más importantes representantes del surrealismo, dijo, refiriéndose a los métodos convencionales del arte, que es preciso “matarlos, asesinarlos o violarlos”, para conseguir una expresión nueva, independiente de lo ya visto. Es, de los tres, el más conocido en nuestro medio. Sus figuras aluden a la estética infantil y onírica.
En la muestra de Medellín hay dos cuadros suyos. Uno pertenece a la serie Libro de los seis sentidos, del poeta catalán Miquel Marti i Pol, escritor cuyos versos irradian paz, cuando conoció los grabados afirmó que la transposición pictórica de sus poemas era de una belleza, precisión e intensidad admirables y superaban con mucho lo que había imaginado.
En tanto que Miró, según cuenta Sara Ramírez, siempre expresó que Marti i Pol había hecho la versión escrita de la obra, en tanto que él se había encargado de la visual.
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