Una escultura de una niña que se cubre su rostro con el brazo mientras juega al “escondite” guarda mucho de la dualidad que caracteriza su obra. El gesto de la pequeña esconde también un temor al conflicto armado al que muchos niños se enfrentaron. Sobre este tema venía trabajando en una serie que llamó Pequeños combatientes.
En su taller estaba esta escultura (se llama La lleva) en medio de brochas, papeles, cuadros, vinilos y cosas de artista. Allí trabajaba en las últimas piezas, está produciendo, una serie de pequeñas tablas de piedra en marcos de madera sencilla en los que iba dibujando pequeñas figuras y cuadrículas, como hace en muchas de sus cartografías.
El tema de la dualidad se convirtió en una constante en su obra. La crítica de arte Sol Astrid Giraldo la definió como “un profundo y sistemático ejercicio de introspección que explora los límites de la autorrepresentación”.
Como sucede generalmente con los artistas contemporáneos, el trabajo de Ana Patricia no se excluye a un único soporte o técnica: el video, la escultura, la fotografía, la pintura y el dibujo son parte de sus formatos.
Nació en Medellín en 1961. Es maestra en Artes Plásticas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá. Vivió y estudió en Francia durante 20 años. También estuvo viviendo por un tiempo entre Bogotá y Nueva York, y desde el 2013 vive en Medellín.
Haber vivido muchos años por fuera de Colombia le dio la distancia para mirar su tierra. También la madurez para mirar la guerra con otros ojos: “Haber empezado a tocar el conflicto fue como una catarsis de todo ese sufrimiento que se vivió en Medellín”.
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