Una escultura de una niña que se cubre su rostro con el brazo mientras juega al “escondite” guarda mucho de la dualidad que caracteriza su obra. El gesto de la pequeña esconde también un temor al conflicto armado al que muchos niños se enfrentaron. Sobre este tema venía trabajando en una serie que llamó Pequeños combatientes.
En su taller estaba esta escultura (se llama La lleva) en medio de brochas, papeles, cuadros, vinilos y cosas de artista. Allí trabajaba en las últimas piezas, está produciendo, una serie de pequeñas tablas de piedra en marcos de madera sencilla en los que iba dibujando pequeñas figuras y cuadrículas, como hace en muchas de sus cartografías.
El tema de la dualidad se convirtió en una constante en su obra. La crítica de...