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Andy Serkis creó un nuevo mundo para El libro de la selva

La película que retoma este clásico de la literatura y el cine, es el debut de Andy Serkis como director.

  • Andy Serkis comandó la producción audiovisual durante cinco años junto a su estudio de animación Imaginarium. FOTOS Cortesía Netflix.

    Andy Serkis comandó la producción audiovisual durante cinco años junto a su estudio de animación Imaginarium.

    FOTOS Cortesía Netflix.

  • Andy Serkis creó un nuevo mundo para El libro de la selva
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  • Andy Serkis creó un nuevo mundo para El libro de la selva
14 de diciembre de 2018
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Algunos confunden la individualidad con la debilidad. Esa es una de las frases que resuenan en la jungla de Mowgli: relatos de la selva, la más reciente versión audiovisual del clásico literario de Rudyard Kipling: El Libro de la Selva.

Aunque Disney lo popularizó con canciones y bailes animados a finales de la década de los sesenta, la historia tiene como protagonista a un niño que crece entre animales, lejos de otros seres humanos, y cómo aprende a sobrevivir sin ser completamente animal ni completamente humano.

Esta cinta, dirigida por el británico Andy Serkis, ahonda en la búsqueda de la identidad y en lidiar con la crudeza de no pertenecer a ningún lado del todo. No es una versión rosa de un niño cuyos únicos amigos son animales, sino que presenta una perspectiva desde la cual la soledad puede ser la lucha más grande.

“Cuando llegó el guion era un enfoque muy fresco que iba de acuerdo al corazón del libro. Cuenta la historia de un niño atrapado entre dos mundos”, dice Serkis.

En el de los animales hay una serie de reglas, costumbres y leyes y algunas de esas simplemente no le aplican a Mowgli – precisa el director –. De igual forma, cuando trata de adaptarse al mundo de los hombres, hay otras que él siente que no le aplican.

Esta es la primera cinta que Serkis lidera en solitario. Ya había asumido el mando de la segunda unidad durante la filmación de El Hobbit de Peter Jackson, pero este proyecto es completamente suyo.

El actor se ha destacado por ser uno de los pioneros en la actuación usando la tecnología del “performance capture”. Esa manera de crear personajes animados se basa en la actuación misma de los intérpretes.

La imagen no se crea desde ceros en un computador, sino que se digitalizan los rasgos y los gestos de los actores haciendo su interpretación para poder plasmarlos en los personajes. En ese sentido, la presencia de los actores y su interacción es vital a la hora de sacar adelante una escena.

Con este mecanismo Serkis le dio vida al Gollum del Señor de los Anillos, a King Kong, a César en El Planeta de Los Simios y ahora al oso Baloo.

El elenco élite del filme está conformado por Benedict Cumberbatch, Christian Bale y Cate Blanchett. Sus actuaciones fueron llevadas a la pantalla a través de esa tecnología.

La producción fue estrenada en Netflix el 14 de diciembre y tardó un lapso de cinco años en ver la luz. Originalmente la cinta se exhibiría en las salas de cine, pero el proceso se retardó, en parte porque Disney también preparaba un “remake” del Libro de la Selva.

El director decidió no afanarse, dedicarle tiempo a perfeccionar sus animaciones y la oportunidad de vincularla a Netflix llegó en el camino.

El centro de la historia

Desde un comienzo Serkis sabía que quería aproximarse a la historia de una manera mucho más personal, surcando por los líos emocionales de Mowgli y de su creador.

“Creo que lo que escribía Kipling era una travesía muy personal. Él creció en India y el hindi era su primer idioma, pero de pequeño tuvo que crecer en Inglaterra y sufrió una terrible crianza en una casa de huéspedes”, dice el director.

“Él tenía esa dualidad y creo que eso fue lo que inspiró el relato. Para Mowgli es un viaje hacia confiar que él puede sentir empatía entre ambos mundos y puede ser un emisario de paz al pertenecer a los dos lados”.

Considera, además, que en otras adaptaciones de la historia se ha olvidado a Mowgli y se deja de lado el recorrido emocional que atraviesa, una con la que muchas personas se pueden sentir identificadas.

“Se siente como un relato muy contemporáneo. Mucha gente se siente excluida, miles de refugiados viajan por el mundo para encontrar su lugar. Es por eso que estas historias resuenan y regresan, porque hablan del ser humano”, afirma.

En esta entrega, Baloo, encarnado por el director, es un personaje mucho más oscuro. “Parece un sargento sacado de Full Metal Jacket”. Eso tiene una explicación que se referencia nuevamente en el libro: “Allí se muestra como un personaje fuerte y su función es enseñarle a los lobos a cómo sobrevivir en la jungla. Aunque siente un gran afecto por Mowgli, tiene que tratarlo como uno de los demás lobos. Hay un afecto, pero no lo muestra. El amor viene en una forma más ruda”.

Recrear la selva

Uno de los aspectos destacados de la película es el realismo con el que la jungla se muestra en la pantalla. No es una selva inmaculada, es agreste y en total fueron 2.200 escenas que involucraron efectos especiales. Muchas de ellas tuvieron que ser retocadas más de 100 veces.

Era muy importante que se sintiera como en una jungla de verdad, que todo se viera auténtico y que la apariencia de los animales no fuera diseñada de una manera en la que se vieran como seres enternecedores – relata Serkis –.

Todos los personajes tienen cicatrices y cortadas porque la selva es un lugar de mucha belleza, pero también de gran salvajismo.”.

El resultado es una película dramática que no trata de disimular la parte más cruel tanto entre humanos como animales. En la que el mugre está a la vista, tanto como las emociones que generan los lazos entre esos personajes que no pertenecen a la misma especie

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