Diego Torres Galindo, profesor y físico, recibió el jueves una noticia que le plantea una nueva responsabilidad: será uno de los representantes de la Presidencia en el Consejo Superior Universitario de la Universidad Nacional.
No es un escenario nuevo para él. Ya hizo parte del CSU como representante de los profesores y, durante la polémica elección del rector en 2024, asumió una postura crítica frente a la injerencia del gobierno de Gustavo Petro.
En entrevista con EL COLOMBIANO, Torres habla de su nueva posición, de sus críticas a la intervención política en la Nacional y de los retos que enfrenta actualmente la institución.
Le puede interesar: La historia del sacerdote cercano a De la Espriella que será su voz en cinco universidades públicas
¿Cómo recibió la noticia de su designación?
“Definitivamente, primero que todo, con agradecimiento. Específicamente al Presidente de la República y a la ministra por la confianza. Sé que hicieron un trabajo muy juicioso, revisaron la hoja de vida, la mía en particular, y hubo una gran aceptación de la misma”.
¿Alguien del Gobierno lo contactó antes para ofrecerle la representación?
“No, simplemente tuve la notificación directamente y con eso fue suficiente. Como digo, es muy importante que la ciudadanía sepa que la Universidad Nacional es un órgano consultor del Gobierno, es parte de sus actividades.
Aunque no pareciera, todos los profesores de esta institución somos consultores del Gobierno y siempre somos llamados, en determinados momentos, a apoyar diferentes actividades gubernamentales, principalmente en temas de investigación.
Siempre va a haber profesores de la universidad en órganos consultivos, funcionando en ministerios y entes territoriales, porque se desarrollan muchos proyectos de investigación y educación. Alguna vez lo dijo claramente la profesora Dolly Montoya: ‘La Universidad Nacional ha trabajado con más de 46 presidentes en su historia y eso es parte de nuestras funciones’”.
Usted fue muy crítico frente a la elección del rector en 2024 y a la presunta injerencia del gobierno Petro, ¿cómo hará ahora que será representante del Presidente?
“En su momento, fui muy claro en que el Estado de derecho debía preservarse y que se estaban cometiendo delitos, como lo denuncié. Tomé una decisión profesional y personal a un costo muy alto, porque aun en la universidad es sorprendente la desinformación que existe.
Se manipuló a organizaciones estudiantiles y se instaló la idea de que lo que se hizo iba en contra del ordenamiento jurídico. Inclusive se trabajó una narrativa según la cual la legalidad y la legitimidad eran diferentes, cuando lo legítimo es aquello que es legal.
Para mí era importante dejar claro que las decisiones del Consejo Superior Universitario se habían tomado de manera correcta, siguiendo todas las normas. En la designación inicial del profesor Ismael Peña se determinaron cosas que el Gobierno no respetó.
Los delegados, por orden directa del Presidente: la ministra de Educación de la época, los designados posteriormente, y las acciones del entonces viceministro de Educación Superior, Alejandro Álvarez Gallego, fueron terribles. Hicieron todo para que se cometieran ilegalidades.
Y terminó pasando lo que la academia siempre ha defendido: el Estado de derecho y el respeto por las normas. Desafortunadamente, venimos de tiempos en los cuales las narrativas incompletas son parte de nuestra realidad. Pero lo que ocurrió con la Universidad Nacional fue un rompimiento muy peligroso del Estado de derecho”.
Usted ha hablado del impacto que tuvo esto en su seguridad. Ahora que será delegado de la Presidencia ante el CSU, ¿teme por esta?
“Lo primero que debo decir es que agradezco enormemente el apoyo de la Universidad Nacional, en cabeza del profesor Ismael Peña, en cuanto a mi seguridad.
La universidad se apersonó del tema de manera seria. Se me asignó un esquema de seguridad real y se me brindó apoyo psicosocial efectivo.
Eso contrasta mucho con la anterior administración, que, además de ser una administración ilegal, atacó incluso un concepto jurídico firmado por el propio Leopoldo Múnera, en el cual decía que los grafitis amenazantes contra mi vida y contra otros miembros de la academia no debían ser borrados.
Yo hago un llamado a los miembros de la comunidad académica a ser muy cautos en nuestras afirmaciones. Estas afirmaciones que hago hoy las hago porque no solamente la historia, sino también la ley, nos dieron la razón”.
¿Cuáles son los principales retos de la Universidad Nacional y hacia dónde debe orientarse en los próximos años?
“La Universidad Nacional tiene que ser la universidad de todos los colombianos. Un patrimonio verdadero que exalte la meritocracia, los grandes valores académicos y la excelencia.
Debe convertirse en una institución que lidere los rankings internacionales. Tiene que formar a los mayores talentos del país y participar activamente en las grandes transformaciones de Colombia.
Debe crear nuevos mecanismos para impulsar empresas de base tecnológica. Tenemos que empezar a discutir temas que hoy parecen lejanos.
Debemos preguntarnos cuáles son las nuevas formas económicas y de gobierno que le sirven al país en un contexto globalizado, y cuál es el papel de la inteligencia artificial y la computación cuántica en disciplinas como la sociología o la filosofía.
La Universidad Nacional tiene que liderar las preguntas profundas que cambian la historia de la humanidad. Ese es el futuro que siempre se buscó para la institución”.
Le puede interesar: U. Nacional: Amenazas pondrían en riesgo elección de decanos; “no cedan ante el miedo”, dice el rector
¿Por quién votó en las elecciones presidenciales?
“He aprendido que uno no solamente no debe decir por quién vota, sino que también debe respetar la decisión de las mayorías. Esa es una gran lección.
Uno no solamente no dice por quién votó, sino que respeta la decisión y hace lo mejor para que el país, la nación y, en este caso, la universidad salgan adelante”.
¿De qué tamaño considera que fue el daño causado por las personas cercanas al gobierno Petro dentro de la Universidad Nacional?
“Muy grande. Tenemos una universidad fragmentada y llena de miedos. La Universidad Nacional dejó de hablar de academia y de los grandes temas académicos.
Querían convertirla en un instrumento político, y la razón es muy simple: la universidad tiene más de 60.000 votos y un presupuesto superior a los mil millones de dólares. Eso es lo que más les interesa a los políticos para perpetuarse.
La universidad dejó de hablar de academia, ciencia y tecnología. Dejó de ser el espacio donde nuestros jóvenes exploraban el universo y la sociedad para convertirse en un escenario de conflictos, problemas y enfrentamientos. Tuvimos episodios de violencia muy graves dentro de la universidad que apenas estamos comenzando a superar.
Lo que hizo específicamente el gobierno de Gustavo Petro con la Universidad Nacional y con el sistema de educación pública difícilmente será olvidado.
Recuerdo las palabras de alguien que me contactó en su momento: ‘Yo solo he visto un mandatario en la historia que se metió con la Universidad Nacional de Colombia y terminó mal’. Ese mandatario era el dictador Gustavo Rojas Pinilla.
Rojas Pinilla estuvo relacionado con los hechos en los que murió Uriel Gutiérrez. Por eso el edificio administrativo de la Universidad Nacional lleva hoy el nombre de Uriel Gutiérrez.
Yo vi el inicio de ese debate precisamente cuando la gente se dio cuenta de que Petro no iba a escatimar esfuerzos para tomarse la educación pública, no en favor de un proyecto político, sino de un proyecto personalista”.
Bloque de preguntas frecuentes
- ¿Quién es Diego Torres Galindo y cuál es su nuevo cargo en la U. Nacional?
- Es un físico y docente universitario designado como representante de la Presidencia de la República ante el Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad Nacional de Colombia.
- ¿Qué rol cumple el Consejo Superior Universitario (CSU) de la U. Nacional?
- El CSU es el máximo órgano de gobierno y dirección de la Universidad Nacional de Colombia, encargado de definir políticas institucionales, presupuestos y la designación del rector.
- ¿Qué ocurrió durante la elección del rector de la Universidad Nacional en 2024?
- Se presentó un extenso litigio político y jurídico tras la designación inicial de Ismael Peña por el CSU, controvertida por el Gobierno y sectores estudiantiles antes de la asunción de Leopoldo Múnera.